Sergio Rodriguez

Violinist, conductor & composer

 

Jubal Valerio vs SR Article; La Inconclusa Orquesta HN

La Inconclusa Orquesta Sinfonica de Honduras

Quinteto de Cuerdas Opera

La Opera en Honduras

Los Nuevos Musicos de la Esquina

Solo Violin

Musica y otras Notas

A un Héroe

La Acustica "El Señor Presidente" Miguel Angel Asturias

De Tiempo y Espacio

La Inconclusa Sinfónica Filarmónica de Honduras; Un Déjá Vu

Wolfi

La Inconclusa Escuela de Música Victoriano López en Morendo Molto

La Estética del Arte Musical

Música y Política Social

Silvio Rodríguez y su música

Anécdotas Secretas de los Músicos de Honduras (Primer Movimiento)

Anécdotas Secretas de los Músicos de Honduras (Segundo Movimiento)

Anécdotas Tristes de los Músicos de Honduras (Tercer Movimiento)

Anécdotas Secretas de los Músicos de Honduras en los viajes por Centroamérica

Forma de Sonata

Concierto para Violín y Orquesta en Mi Mayor de Johann Sebastián Bach.

Día de Graduación

Música e Identidad

Primer Concierto de Gala; Esa sí la conozco

Sinfónico Juvenil de Transformación Social

La Entrevista

José Dubón, Chelista y Director de Orquesta

El Atlanta Virtuosi in San Juan

Uno Tocó el Piano y el otro la Viola

Otis Redding y la Sinfonica de Macon

La Orquesta Sinfónica de Atlanta le fallo a Beethoven

Los Hijos de los Inmigrantes Latinos en los Estados Unidos no tienen acceso a la Educación Universitaria.

Teatro Nacional de las Artes

!No Tenderete!

La Ley de la Relatividad

Pablo Casals: el arte como fuente de transformación social

El Arte Musical, Fuente de Transformación

Sinfónica de Atlanta Bajo la Batuta de Pinchas Zukerman

Maestro Ludovic Morlot dirige la Orquesta Sinfónica de Chicago

La Creación de los Instrumentos de Cuerdas

Concierto bajo el estado de sitio

Gustavo Dudamel; entre la cacofonía disonante de un mundo para todos dividido

Mal de Ojo

Musica Ardiente

Sche-hra –z a-da

 

 

 

 

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Sergio Rodríguez ©2004 All Rights Reserved 

 

 

 

La Sinfónica Filarmónica Nacional De Honduras. Un Déjà Vu.

Sergio Rodríguez* 

“Iba sola la música…”

Pablo Neruda

La entrega del presupuesto de la Sinfónica Nacional de Honduras a una ONG liderada por el compositor Jorge Mejía fue un error del  pasado gobierno en contra de los intereses de los músicos nacionales y del desarrollo de la música en Honduras. La Sinfónica Nacional tuvo su comienzo en 1987 en los campamentos sinfónicos desarrollados por los compañeros de Américas Honduras-Vermont - los cuales organizamos cuando fuimos parte de la Sinfónica del Estado de Vermont. Bajo el liderazgo del controversial David Vides se consolidó el primer presupuesto para la creación de la tan esperada institución musical. Por fin Honduras se ponía a la par de las otras naciones -por lo menos centroamericanas- que un siglo atrás ya habían fundado sus respectivas orquestas.

 Desafortunadamente nuestra orquesta fue manejada en un principio como una hacienda particular de su director ejecutivo. La susodicha fundación sólo era de nombre permitiendo así que no hubiera un control de las actividades de la sinfónica ni del manejo claro del presupuesto. Cuando el gobierno del presidente Reina le exigió al director ejecutivo cuentas claras, éste introdujo un ante proyecto al Congreso Nacional en la cual la sinfónica pasaría a ser una ONG liderada por él y sin la intromisión estatal. En una cruenta disputa el Dr. Rodolfo Pastor Fasquelle, ministro de Cultura de esos años, logró rescatarla y trató de reorganizarla con una nueva directriz la cual pasó por el Lic. Jubal Valerio hasta las manos de la compositora Jimena Andonie. Con casi diez años en  el control Jimena perdió el respeto y apoyo de los músicos y en una lucha interna con el gremio, creyendo que la orquesta se le iba de las manos, también envió un anteproyecto al congreso para que el presupuesto de la sinfónica pasase a otra ONG, por supuesto que liderada por ella. En ese estira y encoge lo que Jimena logró al final fue que el gobierno del partido Nacional -irónicamente su histórico fundador- cerrara la sinfónica.

 Gracias al liderazgo de Jorge Banegas, Ricardo Barrientos y otros músicos de la sinfónica, en otra confrontación, lograron que el Congreso aprobara una partida para su continuación. Desafortunadamente, sin una estructura legal para canalizar el presupuesto de la sinfónica, en negociaciones con Mejía quien ya tenía una ONG con la cual mantiene una academia de música y un coro “filarmónico”, el presupuesto y reorganización de la sinfónica se le fue dado. Es decir siete millones de lempiras del erario nacional caen por accidente en las manos de una sola persona. Con el agravante también de que ya hecho el traspaso del fondo, Mejía les dio la espalda a muchos de los músicos que con su trabajo habían mantenido la estabilidad de la orquesta y más disonante fue que incluso los líderes del gremio fueran burlados al  no ser incluidos en la reorganización. Por otro lado Mejía adujo que ellos no quisieron audicionar… No hay respuesta para las siguientes preguntas: y a él ¿quién lo audiciono? ¿Cuándo y dónde se hicieron los concursos para la dirección de la Sinfónica Nacional? La batuta de nuestra Sinfónica Nacional debe de estar en las manos de una persona que no solamente haya demostrado un amplio nivel artístico sino que haya tenido la experiencia de haber sido miembro de una orquesta sinfónica profesional. Una persona pragmática que con su liderazgo pueda concertar entre los músicos un proyecto nacional, sostenido y progresista.

 Ha quedado al descubierto la poca formación cultural y de la idiosincrasia de quienes apoyaron este traspaso, aun con las buenas intenciones del caso. El presupuesto de la Sinfónica Nacional no debe de estar en manos de una entidad no gubernamental, y tampoco debe permanecer en la oscuridad de las intenciones personales de alguien o su grupo. Debe de estar en el Ministerio de Cultura, para que esta secretaría desarrolle las estructuras de una mejor organización, de lo que debería ser el orgullo de Honduras. Una institución en la que se incluyan y beneficien todos los hondureños.

11-23-1994 El Heraldo

GA/USA

www.sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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Wolfi

Sergio Rodríguez*

 Nos encontramos en la celebración de los 250 años del nacimiento del genio musical Joannes Chrisostomos Wolfgang Gotlieb  Mozart. Gotlieb significa “el bendecido de Dios” y en latín es Amadeus. En Viena simplemente le llamaban Wolfi y pese a su  muerte con matices sospechosos cuando estaba económicamente en la ruina, logró a través de su maravillosa música quedar vivo para siempre en la humanidad. Si le tuviéramos que pagar regalías por sus fascinantes composiciones Bill Gate  trabajaría para él y tendría una quinta entre el planeta Marte y la bella ciudad de Santa Lucía.

 Científicamente se ha descubierto que escuchar a Mozart estimula los dos hemisferios del cerebro -algo muy extraordinario ya que generalmente sólo usamos una pequeña parte de uno de los dos-. En los países de más desarrollo es requerido que se les haga escuchar al embrión, a través de audiófonos colocados en el vientre de las madres en pleno embarazo, la música de Mozart.

 La obra musical de Mozart  no sólo radica en lo magistral de sus composiciones, sino que también en su lucha por la libertad de expresión. Wolfi fue uno de los primeros artistas que buscó su independencia, no quería estar sometido bajo la sombra del Estado, de la religión, corte o reinado; por manipular de esta manera su gran capacidad creadora, esta decisión también le hizo pasar muchas calamidades. Amadeus necesitaba de su libertad, su autonomía como compositor y artista eran determinantes para su vida creadora y gracias a esta búsqueda logró viajar a otros países de Europa, en donde se dio a conocer como el gran maestro que era y cosechó amistades con otros músicos de su época que le influenciaron a desarrollar su obra de manera más ecléctica, con las diferentes formas estéticas de la moda de su tiempo.

 En sus últimas composiciones para piano se rebela contra el estatus quo de una sociedad “perfecta” donde los privilegiados vivían del trabajo de sus súbditos y crea una música fuera de la forma clásica; con uso de disonancias y un léxico que describía la cruda realidad de una sociedad basada en el cinismo. Mozart sabía que mientras la clase en el poder vivía de la utopía de una sociedad perfecta, los campesinos y el pueblo en general vivían en la extrema pobreza y bajo el desprecio y negligencia de la clase oligárquica. Es así como Mozart al expandir sus composiciones con una armonía no tradicional del clásico, logró  -adelantándose a su época- el uso de una armonía más cromática y disonante y que luego seria la base del periodo  Romántico que habría de venir.

 Las características musicales de sus composiciones mantienen brillantemente un balance armónico perfecto. Sus melodías son múltiples y fluidas y en muchos casos con frases en continuo movimiento, tanto que pareciesen no tener fin. Por ejemplo cuando escuchamos el segundo movimiento del concierto de violín número cinco en La Mayor, K219,  la primera melodía “operática” es amplia, se extiende como una hoja al desprenderse de un árbol avanza por el aire. Armónicamente sus orquestaciones son cristalinas y llenas de energía. Sus conciertos de violín son requeridos en competencias y audiciones en todas las orquestas del mundo, porque se necesita de una solidez técnica y profunda madures musical para interpretarlos.

 Si comparamos la música de Beethoven con la de Mozart sabremos que Beethoven describe lo que en su entorno sucedía, es decir  al ser humano con todas sus virtudes y vicisitudes; alegrías, tristezas y frustraciones. Mientras que Mozart (incluso en medio de sus conflictos y tortuosas experiencias), la música no tiene que ver con su ser propiamente dicho pues pareciese que ésta le llegase directamente de los dioses. En contraposición con esto esta su famoso Réquiem, que comenzó a escribir en su lecho de muerte con la esperanza de terminarla para dejarle un poco de dinero a su necesitada familia. Es interesante por ejemplo que en la primera parte de esta obra se puede sentir su agonía, su respiración entrecortada y la esperanza de una redención. Aunque el Réquiem fue comisionada por una persona anónima, Wolfi tristemente profetizaba a su esposa Constanze que la escribía para él mismo…

 Si enmarcamos a su contemporáneo Salieri dentro de la triunfante película Amadeus diremos, en honor a la verdad, que éste fue un excelente y famoso compositor y que la película falla en mostrarlo como un ser mediocre, lleno de envidias y hasta como el asesino de Mozart.

 Para concluir diremos que la obra musical de Mozart es tan necesaria para la humanidad como la luz del sol para los amaneceres. ¡Feliz cumpleaños Wolfi!

 Violinista y Director de Orquesta*

Junio, 2006

sergio.raulrodriguez@gmail.com

www.sergioraulrodriguez.com

  

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 La Escuela de Música Victoriano López en Morendo Molto

Sergio Rodríguez*

 La sampedrana Escuela de Música Victoriano López es un sueño inconcluso que necesita de una vez por todas consolidarse como una institución con seguridad económica para garantizar su continuidad; y con la certificación de un pénsum que logre dar a sus egresados la aceptación legal y académica para entrar al nivel universitario.

 Desde que se creó, esta novedosa institución se ha mantenido siempre gracias a la solidaridad económica de la empresa privada y del apoyo de sus hijos ciudadanos. Pese a ello cada año vive en la incertidumbre de si podrá tener los recursos económicos para  su funcionamiento. La fundación que la maneja jamás ha querido que el gobierno la incorpore totalmente al Ministerio de Educación con la cual podría asegurarse su estabilidad, mejorar su currículum de música, como la que se requiere en cualquier conservatorio musical, y asegurar la contratación de más personal profesional.

 Esta sociedad, que también dirige los destinos de la Filarmónica sampedrana, por años se ha mantenido en un núcleo privado en donde se manejan a su antojo los destinos económicos y la directriz de la escuela. Entre ellos se han pasado la dirección de la fundación comenzando por el insensible Dr. Landa, recordado porque humillaba verbalmente a los profesores de la escuela y a los músicos de la Filarmónica-; hasta el no menos autócrata Héctor Salinas y su feudo Salinas/Naranjo. Estos señores, por el miedo a perder su oscuro modus operandi, al igual que en la tristemente célebre Sinfónica “Filarmónica” Nacional manipulada por el rosacruz  Jorge Mejía, mantienen en estado anacrónico su evolución como institución en detrimento del futuro musical de nuestra Honduras.

 Hay varios bandos internos que se pelean por el poder de esta fundación para seguir usurpando sin temor a una auditoria estatal los dineros recaudados. No es de extrañarse que, según un artículo publicado en el periódico la Tribuna, se hayan robado cerca de 80,000 Lempiras de las donaciones y que la fundación se haga de la vista gorda sospechosamente tratando de que esto no salga a la luz pública, evitando así una investigación de la fiscalia que pudieran encontrar algo más oscuro en los manejos del presupuesto de nuestra escuela.

 Una organización como esta debe publicar por lo menos trimestralmente los ingresos y egresos de su presupuesto. De esta manera podrían probar ante la sociedad que hay claridad en los manejos del presupuesto de la Victoriano y de la Filarmónica, creando con esta acción la seguridad en los filántropos de que el presupuesto se está invirtiendo con la transparencia que el caso amerita. A estas alturas, con su probada contribución histórica en el arte musical de nuestra querida patria, la Victoriano ya no debería estar viviendo de las limosnas de sus ciudadanos. Si se consolidara como un instituto y como parte del Ministerio de Educación con un presupuesto acorde a una institución artística, no solamente se estaría ayudando a sus perpetuidad sino que implícitamente a que sus docentes -quienes tendrían que colegiarse como profesores especializados- tengan  los justos beneficios y sueldos de un profesor de educación media bajo la sombrilla del estatuto del docente. Así evitarían también lo que le hicieron a uno de sus más eminentes profesores, Don Benjamín Acevedo, quien dio su vida en la aulas de la Victoriano y se retiró sin los dignos beneficios de una pensión vitalicia.

 A la fundación no le interesa que esto se haga realidad,  mantienen el temor de quedarse por fuera de los destinos de la Victoriano; se olvidaron de que ellos existen con el único propósito de ayudar con su liderazgo a un futuro mejor de la agrupación y no para escalar posiciones en los superficiales cócteles sociales y con las fotos en los periódicos. Por muchos años han probado su incompetencia y deberían ya, honestamente, dejar camino para la alternativa que hoy pongo en sus manos. Del director de nuestra Escuela de Música el señor José Iglesias Carnot no esperemos mucho; como a la mayoría de los extranjeros, lo único que le interesa es continuar a como sea en su posición privilegiada, sin importarle en verdad el destino de la institución. Por años ha sido manejada por foráneos - cuando yo mismo pasé por sus aulas- hasta nos prohibieron muchas veces la entrada a sus espacios por el temor infundado de que siempre les ha dado nuestra competencia profesional. Muchas veces en mis vistitas por la amada patria y después de terminar mis primeros títulos universitarios, con la ilusión de que se me diese un espacio en la escuela que me impregnó el amor a la música, ni siquiera se me permitía entrar y tajantemente me pusieron en la calle, porque como me lo dijo el maestro Chain “aquí no hay oportunidades, andate para Tegus”.

 Hasta cuando mantendrán los ojos cerrados acerca de que hay un sin número de hondureños músicos profesionales que con mucho gusto podrían ayudar aportar de mil maneras para asegurar el destino histórico de nuestra Victoriano López. Acaso no conocen nada del maestro cellista y director de orquesta José Dubón; del ilustre David Pineda, de Álvaro Zúñiga, Mario Urbina y Jorge Ávila por mencionar algunos. Me pregunto, ¿por qué ese menosprecio por el hondureño? ¿Por qué se cree equivocadamente que sólo los extranjeros pueden hacer mejor las cosas? Ya pasaron más de quinientos años desde el sometimiento colonial y todavía la maldición malinche esta enraizada en nuestra sociedad. Vaya pobre destino el que se depara a nuestros hijos.

 

Por otro lado, me es inconcebible que la Victoriano López se haya convertido en un centro exclusivo para le élite sampedrana y que en su claro racismo y exclusión no se les den oportunidades de estudios a nuestros compatriotas negros. Estoy indignado que con tantos años de lucha la Escuela continúa en situación de desaparecer en morendo molto, por culpa de una fundación impúdica e incapaz. Por eso hoy propongo de una ves y para siempre que primero hay que reestructurar a la fundación con líderes de probada ética social en la que sean incluidos docentes, padres de familia y miembros de los ministerios de Educación y de Cultura; segundo, consolidar a nuestra Escuela de Música en una institución sólida protegida por el estado de Honduras, en la que pueda desarrollarse el arte musical en todas sus áreas para el beneficio de nuestra sociedad y el futuro de todos nuestros hijos.

Mayo 2006. Albany, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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La Estética del Arte Musical

Sergio Rodriguez*

La música académica o absoluta -como diría Wagner -no es solamente un mapa de notas musicales en un manuscrito sin vida y, aunque muchos la han tratado de limitar en esquemas filosóficos atribuyéndole un predeterminado uso funcional, la música al final es un arte y debe ser universal. Ejecutar una pieza musical o dirigir el tiempo de una obra no quiere decir necesariamente que se este haciendo arte, ni al igual que imitar únicamente el folklorismo se esta haciendo nacionalismo. No estoy hablando aquí de las dinámicas establecidas por los compositores, ni de la teoría metafísica Nietzscheriana. Aquí quiero simplemente ilustrar en la tarea de una buena interpretación musical. Para llegar a este nivel un  artista necesita tener la capacidad de poder primeramente dominar técnicamente su instrumento y perfeccionar las siguientes características básicas: ritmo, afinación, punto de sonido, estilo e interpretación.

Rítmicamente el artista debe tener la capacidad de poder respetar lo que el compositor ha plasmado en su obra, si hay que hacer ritardandos, rubatos, respiraciones, calderones etc. se tiene que hacer respetando el tiempo, el periodo y estilo del compositor; ejecutando lo escrito en general con precisión matemática. Así de esta manera si por ejemplo los ejecutantes son de una orquesta o un grupo de cámara los movimientos armónicos podrán encajar exactamente dentro de los acordes previstos. De lo contrario los sonidos chocarían cacofónicamente. La afinación es determínate para que una obra cobre vida y esta es más difícil de lograr en los instrumentos de cuerda y viento. En verdad el artista que conquista una buena afinación logra mágicamente crear el sonido. Comenzando con la información del cerebro más el sentir de los dedos en los instrumentos de cuerda, o en los vientos la manera de soplar o manipular las embocaduras, cañas, y labios es que se logra mejorar la afinación. Para arribar a esta fina altura el instrumentista tiene que trabajar disciplinadamente día con día concentrándose en cada nota musical, verificando su afinación con un instrumento ya de sonido determinado, un piano por ejemplo. El que canta debe de producir cada tono en una sola acción, el querer buscar la nota produce lo que llamamos mala afinación. El mismo principio se aplica a los instrumentos. O sea no basta con saber donde el tono debería de estar, se tiene que tener la seguridad de producirla exactamente en el mismísimo momento en que se requiere y, no después cuando se sintió de tono bemolado o sostenido. En las orquestas la afinación se logra con la colaboración de los instrumentos de tono más estables o comprometiéndose con la mayoría de todas las secciones. Es decir nunca por muy bien que un ejecutante cree tener el tono perfecto se lanzaría él solo en contra de la mayoría del tono, el artista debe de aprender a escucharse asimismo y al mismo tiempo a los demás.

Punto de sonido se refiere a que el sonido debe de producirse con la calidad sonora del instrumento a ejecutar.  El punto de partida  del sonido debe de ser concreto, definido, y puro. Debe de producirse en una primera ejecución, no puede comenzar tibiamente, esta obligado a ser sonoro y exacto. Esto se logra con el desarrollo técnico del arco en los instrumentos de cuerda y en los vientos con el perfeccionamiento de la técnica de embocadura y labios. Acerca de estilos el intérprete debe primeramente estudiar a profundidad la historia de la música, cada época establece una manera propia de estilo. Además un artista necesita escuchar permanentemente las diferentes versiones de la obras a ejecutar, lo mismo que el oyente busca nuevas interpretaciones en las obras de predilección,  de esta manera poder discernir mejor de que modo se hará la ejecución de cierta obra. La música de Vivaldi por ejemplo es diferente a la música de Beethoven; la primera es barroca y la siguiente del periodo clásico. Además cada época tiene su propia característica de ejecutar sus dinámicas, matices, adornos musicales, tiempo, dirección melódica y armónica etc. Finalmente la interpretación es el punto artístico que el ejecutante imprime en la obra. En ella él tiene que medir hasta donde puede llegar sin robarle a la pieza su propia identidad. No es poniendo cara triste o alegre que se interpreta una obra o que en el momento mas tierno o sublime de las melodías el ejecutante cierre los ojos y muestre un furtiva lagrima como en el “Concierto Barroco” de Carpentier. El ejecutante tiene que ponerse a cierta distancia de la obra tratando que sus sentimientos no se vuelquen sobre la música -destruyendo así lo que el compositor escribió- al contrario este sentimiento debe de ser casi imperceptible. Por otro lado según la teoría de la desconstruccion todo lo que hagamos va a tener estampado algo de nuestra humanidad algo así como el ADN. Finalmente ¿como hacer que lo que se ejecute no suene cuadrado, sin dirección melódica? ahí estriba la experiencia artística y es aquí en donde se pondrán en práctica todas estas técnicas adquiridas de ritmo, afinación, punto del sonido, estilo e interpretación.

 sergio.raulrodriguez@gmail.com

April/2006

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De música y política

Sergio Rodríguez*

La música y la política han estado ligadas en los diferentes contextos sociales de su historia. En las cortes europeas la música da chiesa era exclusivamente para la clase en el poder. Los gobernantes competían entre cortes y reinados por tener los mejores artistas, así se determinaba quiénes tenían más dominio. Algo similar, aunque burdo, pasó quinientos años después en Honduras; para mostrarle a la opinión internacional que Honduras estaba viviendo un apogeo cultural, el partido Nacional ayuda a fundar la Orquesta Sinfónica. En ese momento, inclusive, se hablaba de que teníamos a la nueva Evita del mundo.

En el medioevo la arquitectura de las grandes catedrales europeas, las cuales se caracterizan por sus entradas de puertas gigantescas con vestíbulos de cielos de gran altura, más los cantos gregorianos, hacían sentir al feligrés como si estuviera entrando a una parte del cielo; con esa manipulación sinestésica se hacía entrar a los asistentes en una catarsis colectiva para que sintieran que realmente estaban  en presencia de Dios.

En Kentucky tuve la oportunidad de visitar uno de los monasterios de los Trepadores los cuales obedecen al voto del silencio, no hablan; además de ver las esculturas de barro de Ernesto Cardenal -quien junto con Thomas Merton se había refugiado allí  para un intenso trabajo espiritual e introspectivo- más los cantos de los monjes de melismas, largos y continuos, con los sobretonos que estos producen, sometían a cualquiera a creer en su  renacimiento.

Cuando los españoles invadieron América en el siglo dieciséis concentraron y extendieron su imperio colonial desde México y Centro América hasta Sur América menospreciando sus culturas y sometiendo -a los que quedaron- a la verdad dogmática de su idiosincrasia. En Norte América los colonizadores europeos, principalmente de Inglaterra, tuvieron entre sus propósitos el  de crear una nueva sociedad. Por consiguiente la música europea se desarrolló más en esta parte del hemisferio.

Charles Ham manifiesta que la música de los indios de Norte América tenía una función predeterminada en los ritos ceremoniales y que luego, al igual que los españoles en la colonización, fue casi destruida. La música de los primeros colonizadores británicos refleja una ideología puritana que luego se hará vehemente en el pensamiento estadounidense e implícitamente en sus excusas ideológica para someter a los países en desarrollo a su “way of life”. Así los himnos y salmos en el Nuevo Mundo llegaron a concretizarse como la médula espinal de la nueva sociedad –tal como lo plasmó Henry Aismworth (1570-1623) en su libro los Salmos “The Book of Salms”.

En nuestra Hispania el mismo fenómeno de desculturizacion fue impuesto; la música de los nativos fue catalogada por la santa iglesia católica como diabólica y fue prohibida su difusión. En su famoso libro Las Venas Abiertas de América Latina, Eduardo Galeano manifiesta que para un mejor sometimiento esclavista no se le  quiso enseñar al indio el idioma español; los sacerdotes aprendieron el idioma nativo e indoctrinaron al americano en su propio lenguaje. Más adelante y para poder sobrevivir estos aprendieron el castellano y los correspondientes cantos  de la iglesia. No es de extrañar que hoy se encuentren en nuestra América composiciones en los estilos gregorianos y barroco.

A pesar de este sometimiento cultural, en Nicaragua nacía la canción social paradójicamente entre los parámetros de la iglesia e influenciada por la teoría de la liberación de Brasil.  El pueblo nicaragüense tomaba conciencia de su realidad y de su continua explotación y ya las misas campesinas replicaban “basta a la explotación y dominio externo”. Y así en este principio de las misas campesinas nos dicen José Maria Viril y Ángel Torres que los cantos reflejan el no a un Dios lejano de la vida diaria de un pueblo y acercan más la necesidad espiritual al concepto de un pueblo que marcha con Dios a través de todos los ámbitos de la vida cotidiana; haciendo énfasis en un Jesucristo hombre Dios que nació entre los pobres y compartió con los pobres los sufrimientos de su miseria. Como era de esperarse esta misa campesina fue prohibida por la iglesia romana.

En El Salvador la misa popular seguía los pasos de los vecinos nicaragüenses y se desarrollaba en los trabajos pastorales de la comunidad. En Honduras la música social toma pie no en la iglesia -esta por el contrario mantienen a sus parroquianos en espera de un cambio venido del misticismo religioso sin exigir justicia social para todos- sino más bien en los trabajos particulares de Rosario Rodríguez, Ricardo Huerta, Fabián Lobo; los grupos La Pipa de Agua, Rascaniguas, Tawanka, los agrupados en la Ocarina, y Pan y Hambre, entre los pocos que recuerdo. De estos autores y organizaciones grupales es difícil encontrar grabaciones, porque para grabar sus canciones, en aquellos entonces se necesitaba de un aporte económico descomunal. Sólo se encuentran grabaciones artesanales en cassetes gracias a la tradicional piratería callejera.

La música no es usada solamente entre los artistas con conciencia social, también es usada por los diferentes grupos políticos para manipular a las masas; plagiando las canciones populares en favor de tal partido o para denigrar al partido en oposición. Entre la mayoría de nuestra juventud, la fuerza y esperanza de esta querida patria,  la música que se escucha solamente perpetúa el aturdimiento y el desequilibrio nervioso; además de que en su etapa de mayor moda llega a denigrar de manera torpe y vulgar al género femenino, digamos que con la quiescencia de la mayor parte de las mujeres jóvenes que escuchan y bailan su recurrente sonsonete ridículo y sus letras de baja estofa.

Sirve como una droga para justificar su indiferencia frente la violencia, y la apatía frente a  los innumerables problemas sociales que nuestro pueblo sufre. De aquí concluimos que la responsabilidad histórica de nuestros artistas nacionales radica en usar el poder de su arte para que en Honduras haya menos pobres, menos enfermos, menos niños en las calles, menos ancianos sin una pensión para poder sobrevivir, menos drogas, menos corrupción, menos violencia, menos injusticia social en cualquiera de sus formas. En fin una lucha por una Honduras digna en la que nuestros hijos crezcan sin la necesidad de irse a morir a un país extraño por el solo hecho de querer contribuir al bienestar de sus seres queridos.

sergio.raulrodriguez@gmail.com

April/06/ USA

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Silvio Rodríguez y su música

Sergio Rodríguez *

Escuchar la música de Silvio Rodriguez es casi una religión. Su música tiene poderes adictivos, cuando se escucha unas cuantas veces produce en los oyentes una perenne necesidad de oírla sin cansancio. Algo parecido le pasa a los melómanos wagnerianos que incluso se van a los extremos y se dejan imbuir y consagrar sus vidas a su arte, rechazando las otras por temor a contaminarse o traicionarla. Conozco algunos por ejemplo que no se conforman con las traducciones del texto alemán y buscan afanosamente a través de estudios independientes hacer sus propias traducciones. En el caso de Silvio sus temas se vuelven una necesidad dejando abierta la puerta para un Milanés o para una Gal Acosta. La primera vez que escuché a Silvio -  en esos casetes contrabandeados de los años ochenta cuando esta música incultamente era considerada como una fuerza desestabilizadora del estado- su voz me parecía sin los registros agudos para alcanzar las notas altas y hasta desafinadas y supuse entonces equivocadamente que sería la primera y última vez que la escucharía. Hoy, con los años encima, en mis viajes con las orquestas sinfónicas en las que toco, me sorprendo de que la música que voy escuchando en el CD player va entre Bizet, Sibelius, y Silvio y cuando viene de visita el eminente amigo Juan Domingo Torres también Chabela Vargas y la Montserrat Caballé. Lo maravilloso de la música de Silvio radica primeramente en sus textos poéticos y filosóficos y luego en sus melodías mozartianas que son continuas y fluyen en tiempo y espacio. Muchos creerán que Silvio aunque es un autodidacta no conoce la música “clásica o académica”; de joven su formación intelectual lo llevó a una búsqueda de los compositores clásicos y estuvo sumergido en las bibliotecas de su país escuchando y leyendo acerca de los compositores de la música instrumental académica. No es de extrañarse que orgullosamente manifieste que Tchaikovski es uno de los compositores que también ha influenciado en su música. Podemos definir que Silvio-como lo diría David Byrne-  es la suma de las siguientes corrientes artísticas: Huddie Ledbetter, Sindo Garay, Los Beatles, Víctor Jara, Violeta Parra, Beethoven, Bob Dylan, Ché, Pablo Neruda, Neil Young, más la música salsa y el jazz.

Escuchen “En el Claro de la Luna”, “La Masa”, “Días y Flores”, “Te Amare y después”, “Rabo de Nube”, y “Unicornio” entre otras.

Es importante recalcar que desde el principio de su obra artística ya Silvio se había rebelado contra los status quo de lo que debería ser un “artista” y con sus amigos de la Nueva Trova decidió que no quería presentarse al mundo como un ser mágico con efectos luminosos y estrambóticos venido del espacio sideral; ellos quisieron siempre mostrarse como cualquier ser humano para los  que su música  fuese lo mas importante  de experimentar. De esto podemos entender que hay diferentes niveles de música: una que entretiene y hasta aletarga con el uso de los efectos luminosos, rayos láser y el “fog” en los escenarios y otra que sólo requiere del poder de sus melodías, sofisticados lirismos y músicos con solidez profesional. Si escuchamos por ejemplo “La primera mentira” nos encontraremos que un fagote lleva el tema principal, y antes del final una increíble melodía en el instrumento del corno francés. Tuve la suerte -con mis ilusiones de joven, en uno de mis regresos a la patria amada y tocando con nuestra triste Sinfónica Nacional, que desde su comienzo continúa sin poder consolidarse como una institución profesional del estado-; tuve la suerte, decía, de conocer a un músico de Nicaragua quien también era miembro de nuestra Sinfónica y que me habló de cuando grabó con Silvio en Cuba esta producción. Otra particular característica en la música de Silvio es el predominante uso de los instrumentos acústicos. Y si escuchan las canciones con piano encontrarán que su armonía se mueve alrededor del cool jazz de Miles Davis.  Siempre he manifestado que el jazz se ha ido transformando y mezclando en la música mundial desde Claude Debussy hasta Ástor Piazzolla; o sea que es un género que no tiene límites y es infinito. La música de Silvio, parafraseando a nuestro poeta Roberto Sosa, le inyecta una carga no acostumbrada al cerebro, y yo diría “y el alma se regocija”.

 

sergio.raulrodriguez@gmail.com

Albany, GA USA

April 18, 2006

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 Anécdotas secretas de los músicos de Honduras.

(Primer Movimiento)

Sergio Rodríguez*

Señores y señoras:

(Se levanta la batuta): Lo que a continuación escribo corresponde a las anécdotas históricas que me contaron o que vi con mis propios ojos y para muchos de esos temas yo mismo estuve ahí. Sé de antemano que en algunos casos se espantará el lector y en otros se maravillará por lo jocoso de la vida de nuestros artistas músicos, así que comenzaré con los acontecimientos inverosímiles de un compatriota que tenía mucho de genio y bastante de loco.

(Señalamiento al frente): Tenía rasgos de Paganini y, con grandes dificultades, entre muchas horas de práctica con su violín, logro hacer piruetas que engañaban a los escuchas. Por ejemplo tocaba la Ciacconne de Bach y en los pasajes más difíciles… ¡le hacía horrorosamente sus propios arreglos! Orgullosamente se había logrado colar entre una de las sinfónicas de la ciudad de México en la que, tocando la quinta de Beethoven, había ejecutado erróneamente en los silencios de la obra. Al terminar el concierto y bajo la mirada atónita de los músicos alzó su violín, lo puso ante sus ojos,  y gritándole de frente le dijo: “¡me has fallado hijo de puta!” y zaz, lo lanzó al piso donde se resquebrajó en mil pedazos mientras era observado por los demás como el más abominable crimen nunca antes cometido contra tan noble instrumento… En otra oportunidad él mismo y después de una borrachera, a la que familiarmente llamaba “cucuruca”, había lanzado el violín hacia arriba con tan mala suerte que se quedó enredado en la copa de un árbol.

 (Señalamiento hacia la izquierda): De otro les diré que habiendo sido escogido para dirigir la orquesta de cámara de la Universidad Autónoma, en uno de los ensayos, mientras practicábamos unos de los divertimientos de Mozart y ya con el alcohol hasta los bordes con la batuta en mano gritó: “¡como Morazán hijos de puta, como Morazán cabrones!…”

 (Señalamiento hacia el fondo): Ahora les contaré de un conserje que asistía continuamente a los ensayos de la primera ópera montada en Honduras: La Traviata. Tenía tan buen oído que cuando el director no estaba ayudaba a los cantantes a aprenderse las arias ¡y en italiano! Otro hasta con el nombre de “Trino-guachimán”, había logrado con sus propios méritos tocar el piano de manera decente, simplemente  porque cuando la escuela estaba cerrada practicaba con religiosa devoción. Felizmente un conjunto musical lo reclutó y como él mismo contaba “mandé el machete a la mierda y llegué a ser la estrella en las kermeses de la costa norte”.

 (Indicación de primer plano): Otro egresado de la Nacional de Música decía que -según él- tenía cierto parecido con Camilo Sesto y llegó al grado de perder por completo su propia identidad y se hacia llamar Camilo. Hablaba con zetas como todo buen castizo y llevaba el pelo largo bajo las orejas, por tanto tiempo, que hasta  “se le cayeron las tejas”. Evidentemente dejó de parecerse, si alguna vez pasó eso, a su amanerado héroe. Desde entonces deambula por las calles capitalinas en busca de una gloria nunca alcanzada.

 (Indicación hacia la derecha): De los músicos jóvenes les diré que por allá cuando en la Victoriano López aceptaban estudiantes de “abajo de la línea” -o sea los jóvenes sampedranos de menos recursos que vivían en la parte sur después de la línea del tren-; en las giras de conciertos en las cuales por cuestiones económicas nos hospedaban en casa de gente aristócrata nos encontramos con un sin número de percances.  Por ejemplo una de tantas veces, quedándose dos estudiantes en una de estas casas, y en un apuro por estar listo para el concierto el que estaba en el baño de huéspedes no salía; el otro, de manera forzada logró entrar y se encontró con el porqué del atraso; graciosamente se bañaba el músico en esas tinas de baño europeas, precisamente enrollado en el piso y con grandes dificultades bajo la llave abierta que sirve para llenarla.

 (Señalamiento hacia la derecha): En uno de los tantos viajes que la Camerata Universitaria hacía, y cuando regresábamos de un concierto de un área rural, el concertino de la orquesta venía llorando de un dolor de oídos porque se le había metido un mosquito. Después de estacionar el bus le pedimos ayuda a un campesino quien sencillamente nos dijo que lo que había que hacer era meterle orines calientes en el orificio: “ya verá cómo sale de juida el mosquito”, nos dijo. Así, llorando, el concertino llamó a una de las muchachas de la orquesta para que le hiciera el favor. Después de los insultos de ésta por tal atrevimiento, uno de los músicos sin mucho esfuerzo le dejo ir al oído un chorro caliente de orina, con tan mala suerte para el concertino que también se le iba corriendo hasta la boca…Cuando se enteró de esto la compañera, sonriendo, le dijo: “A saber cómo te hubiera ido conmigo”.

 (Indicación con llamada de atención, para todos): A principios de los años ochenta cuando se comenzaba en la capital la costumbre de los “huesos”, – así llaman en México cuando al músico lo contratan para tocar en alguna fiesta – y después de haber estado violiniando por las mesas durante toda la noche en una de las fiestas de los ricachones de Tegus, en las Lomas del Guijarro, no querían pagar los honorarios correspondientes. Uno de los músicos, sin ningún miramiento, agarró uno de los cuadros de la sala y les dijo que cuando tuvieran el dinero se los regresaría. Inmediatamente el pago apareció.  

 (Llamada para final): En ciertas presentaciones que hacíamos en el Manuel Bonilla y para asegurarnos de que el guitarrista que tocaría el Solo llegase  -ya que estos músicos tenían la costumbre de faltar o llegar tarde irresponsablemente- enviábamos a dos del grupo a su casa un día antes del concierto para que lo amarrasen y no se nos fuera a perder por ahí. En otro de los “huesos”, con un cuarteto de cuerdas habíamos estado ensayando muchas piezas pops para tener un amplio repertorio y conseguirnos un trabajo en algún fino restaurante. Cuando la oportunidad se presentó nos hicieron una prueba en el restaurante italiano L'estro armonico y después de haber tocado por cerca de una hora el dueño nos llamó y con cien lempiras en mano nos dijo que teníamos que seguir practicado porque “¡todavía no suenan bien!” Con los cien lempiras, una gran cantidad en esos tiempos, nos fuimos a cenar por ahí y muy tristes queríamos tirar la toalla. “No jodan cabrones, nos dijo el arreglista del grupo, no ven que así comenzaron los Beatles”.

 

Albany, GA/USA

May 2006

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Anécdotas secretas de los músicos de Honduras (Segundo Movimiento)

Segundo movimiento

Por Sergio Rodríguez* 

(Batuta en mano movimiento de primer tiempo): ¡Atención señores! Como les decía, los músicos de Honduras han pasado por un sinnúmero de percances y con su permiso se lo cuento al oído.

En los años ochenta sólo existía en Tegus la Camerata de la Universidad Autónoma y con el pirrio sueldo que nos daban nos mandaban a tocar en casi todos los acontecimientos culturales. Una vez con los ojos vendados nos llevaron a una reunión de la APROH por órdenes de Ratagorda a darle un toque de cultura a un informe que el general Martínez presentaba acerca de los avances de la destrucción del comunismo, ¡imaginase Ud!. En esa misma época Rosuco, quien gobernó Honduras con el slogan de que se iba a trabajar por la Paz de Honduras y que efectivamente cumplió, como se verá a continuación: mandó a pavimentar y pintar de rojo y blanco todas las calles y callejones de su pueblo natal La Paz aun cuando nadie tenia un automóvil; inauguró un gran estadio de fútbol ¡sin que hubiese en allí un equipo de fútbol…!  Pues bien, le decía que habíamos llegado en uno de los buses de la universidad a presentar un concierto de cumpleaños al presidente de la Republica, en su casa de La Paz. Mientras caminábamos con los estuches de los instrumentos en mano y el bajista con su imponente contrabajo en la espalda por el centro de la ciudad nos rodeó un batallón del ejercito nacional denominado G16 y con los fusiles apuntándonos nos decían a gritos que nos rindiéramos “están arrestados hijos de puta”; pero mi general, le decía el más elocuente del grupo “somos músicos de la universidad”.   ¡Ah, ja!  ¡lo sabíamos! ¡Uds. son los rojos de ahí, quedan detenidos pendejos!. Cuando algunos de nosotros quisimos abrir los estuches y mostrarles los instrumentos musicales por poco nos dejan ir un cargador de M16. Pero quedó solventado finalmente el bochornoso problema cuando el alcalde de la ciudad llegó a rescatarnos de una inminente desaparición. De regreso a Tegus uno de los músicos muy orgulloso decía “púchica, casi nos convertimos en los primeros héroes revolucionarios desaparecidos de la patria”. 

(Movimiento de fraseo dulce y legato): Entre los músicos de aquella maravillosa época había uno tan enamorado que le decían “malation”; porque no se le escapaba ninguna cucaracha. Una vez llevó al teatro nacional a una bella muchacha que él había conocido en la iglesia. Al terminar el concierto como siempre nos íbamos al BrickBrack de la peatonal a celebrar. Estando ahí, la muchacha muy contenta comentaba que qué lindo había estado el concierto y que era la primera vez que ella había escuchado tantos sonidos juntos. “No creás que no me di cuenta de que te equivocastes” le dijo ella en son de que sí sabía de música. ¿Cómo es eso? le pregunto el enamorado. “Si era obvio, te parastes varias veces, y dejastes de tocar mientras los demás seguían inspirados”. Los “demás” hicimos un sonoro silencio que no era (“obvio”), en los descansos de la música. El enamorado era la alegría del grupo siempre andaba metido en percances que endulzaban a la capital. Después de un concierto se había ido en el carro negro y polarizado del concertino, dizque a chaviar. Pasando por las afueras de Bellas Artes se habían detenido a piropear a unas muchachas esculturales que extrañamente departían por ahí y que fácilmente se subieron al carro, una con el concertino en frente y la otra con el enamorado atrás. Muy contentos con la conquista se dirigían a la salida del norte cuando de improviso el enamorado lanzo un grito: ¡párate cabrón! ¡Detené el carro! El concertino nervioso pensando que era un asalto se detuvo inmediatamente. Empujándolas y gritándoles insultos el enamorado logró sacarlas del carro. ¡Vamonos, maje! le dijo. “Pero que te pasa vos, estaban muy bonitas” replicó el concertino. ¡No eran mujeres pendejo!, grito el enamorado...”  “¡Ah!, y vos ¿cómo supistes?”, preguntó inocentemente el concertino… 

(Dirección estilo spicatto): De los directores de música había uno que no entendía que “maestro” se le llama a un artista de renombre, erudito en la estética de la música. Y como en Honduras este género apenas comenzaba a desarrollarse, obligaba a sus músicos a que le dijeran “maestro, por favor”. Había perdido por completo su identidad tanto que aun en su casa la muchacha que lo cuidaba lo llamaba “maestro”. Hasta el sol de hoy nadie sabe en verdad su verdadero nombre y sólo lo llaman “maestro”… 

(Movimiento fraseo largo): El enamorado también era famoso porque le gustaba economizar. En un cóctel de la embajada italiana departíamos con nuestro amigo “el hombre de vidrio”, por eso de que salía siempre en las páginas sociales de los periódicos con un buen vaso de vino en la mano. El enamorado llego tarde y queriendo que todos reconocieran su entrada se lanzo bailando como John Travolta en medio de la fiesta. ¡Caro! ¡Caro amigo!, le gritaba el hombre de vidrio. Oiga le dijo la esposa del embajador, no sabia que usted habla italiano. “No, señora, es que ese amigo me cuesta caro, siempre me deja pagando la cuenta”.

(Dirección de cierre de calderón): Una vez, en el cumpleaños del concertino éste se mostraba muy triste. Pero compadre, le preguntaba un amigo, ¿qué le pasa?  Es que estoy muy preocupado, musitó. “Hoy cumplo treinta y tres años y hacia esta misma edad murieron Mozart y Cristo”.

 

Albany, GA/USA

Mayo, 2006

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Anécdotas Tristes de los Músicos de Honduras

Sergio Rodríguez*

Tercer movimiento

(Batuta en molto melancólico): Como les iba diciendo la vida de nuestros artistas músicos es delirante y trágica. Hoy les hablaré de lo difícil que ha sido vivir, para muchos de ellos, en un país como el nuestro sin una sociedad culturizada que hubiera podido entenderlos y apreciarlos; en un Estado en donde se valora el vulgo y se desprecia a sus más dignos hijos, los que con su obra artística humanizan a la humanidad.

 Déjenme remontarlos a los años de 1872. Había nacido en el departamento de El Paraíso un brillante joven: Manuel de Adalid y Gamero, quien estudió para ingeniero y terminó siendo uno de los más importantes músico, compositor, director de orquesta, escritor e inventor -de uno de los primeros órganos musicales del mundo al que llamó

Orquestrófono- de Honduras. Su vida la consagró a la enseñanza y difusión de la música. Sus composiciones llegaron a ser tan respetadas que se ejecutaban en las bandas marciales del gobierno de los Estados Unidos y tocadas al aire a través de las radio emisoras estadounidenses. Infortunadamente la mayor parte de su vida no pudo lograr una estabilidad económica que le diera la felicidad a su familia de poder vivir con los honores que mereció. Creció en una época en que las guerras intestinas todavía seguían enlutando de dolor y miseria a nuestros ciudadanos.  Sus triunfos como compositor no pudieron darle las regalías que justamente le debieron ser pagadas. En una sociedad como la nuestra, aun al sol de hoy, no se les da el respeto y los honorarios dignos a nuestros insignes artistas.

 En una de las cartas a su hermano Abel en 1936, Manuel de Adalid le decía “La situación económica va de mal en peor…Honduras no exporta nada y lo importa todo, hasta chicharrones y nacatamales de Nicaragua! El comercio esta muerto y yo paso en verdadera agonía sin saber como salir de mis compromisos y atender a los gastos de la casa. Son muy pocos los que pudieran reírse de la crisis que atravesamos…”

 (Movimiento andante doloroso suicidio): Humberto Cano fue uno de los pocos músicos que en la mitad del siglo veinte logró culminar sus estudios musicales académicos  en violín en el prestigioso conservatorio de música de Italia. La supuesta beca que el gobierno de Honduras le había asignado, nunca le llego a sus manos… Gracias a su talento y alta formación humana llego a ser el protegé de su maestro Anzoleti tanto que al morir éste le heredó todos sus bienes. Era tan excelente músico que en la propia Italia le llamaban “el príncipe del violín”. Trágicamente en la segunda guerra mundial el fascista Benito Mussolini -aliado de Hitler- expatrió a todos los extranjeros y expropió sus bienes. El maestro Cano fue forzado a regresar a su patria amada en una época en que Honduras no estaba preparada para él. Recién llegado tuvo una entrevista por la radio nacional -algo muy importante en aquella época- le pidieron que demostrara qué tan bien tocaba el violín. Mientras ponía un disco de acetato le dijo el entrevistador “a ver si puede tocar esta ranchera que está de moda…”

Allí me di cuenta en donde había caído, me dijo tristemente el maestro cuando tomé sus clases de violín allá en su casa de la salida del norte de Tegus. Había llegado a Honduras con dos violines originales: un Amati y un Guarnerius. El valor millonario de estos instrumentos es incalculable. De Costa Rica vino un timador coleccionista y se los robó.

En Honduras Cano hizo historia, fue uno de los directores de la Banda de los Supremos poderes y director de varias instituciones musicales. Fue premio nacional de arte y reconocido como uno de los mejores músicos de su tiempo. Sus últimos años fueron tortuosos para él; estaba luchando contra un infame cáncer y vivía con una profunda tristeza de no poder tocar el violín; en un accidente familiar se le rompieron los músculos del hombro derecho. El alcohol y el abandono familiar lo llevaron a su destrucción. Uno de los más grandes artistas de nuestra Honduras murió intoxicado en las calles de Tegucigalpa donde pernoctaba inmisericordemente.

(Expresión de amore): Don Benjamín Acevedo había nacido en El Salvador y a temprana edad emigró a Honduras y después de haber estudiado con Juan Tutto Diffent y  Francisco Días Zelaya se radicó en la sampedrana ciudad de los zorzales y llegó a ser el maestro de música que transformó a toda una ciudad. Fue director varias veces de la prestigiosa Escuela de Música Victoriano López. Fundó muchos coros en escuelas y colegios de SPS y fue un prolífero compositor. En su labor docente inculcó a sus discípulos la responsabilidad histórica de aportar con la música al desarrollo de nuestra Honduras. Para sus estudiantes él era más que el maestro de violín, viola, composición, pedagogía y director del coro y de orquesta; él fue como un padre para sus pupilos, luchaba por ellos y protegía sus conflictivas vidas.

En el crepúsculo de su vida la sociedad que rige los destinos de la Victoriano, le obligaron a retirarse y sin darle sus merecidas prestaciones por años de servicio.  A Dios gracias y para vergüenza de esta impúdica fundación, ganó la lotería mayor y pudo así en la codetta de su vida disfrutar a sus pequeños hijos que le rociaron de sinfonías infinitas de amor. Como lo prometí. En una de mis visitas a la patria amada, di un recital de violín en su honor y bajo ese cielo de zorzales en donde descansa.

(Expresión trágicamente en pio suicidio): Alejandro Hueso fue tal vez uno de los músicos que más sufrió en la vida. De niño salió para El Salvador y luego a México en donde estudió en el prestigioso conservatorio de música del distrito federal. Llegó a ser el concertino de la orquesta y estudió violín con prestigiosos maestros de renombre mundial, Henryk Szeryng entre ellos…EL maestro Hueso llegó a ser miembro de la Filarmónica de México- orquesta esta que en los años setenta era reconocida internacionalmente, tal como la Filarmónica de New York-; Esta orquesta tenía sobresalientes músicos del mundo e hizo giras internacionales que fueron aclamados por la crítica.

El maestro Hueso tuvo-según me contó- una trágica experiencia con su pequeña familia que había concretizado en México. Su esposa –creo que era rusa- lo había abandonado, llevándose con ella a su querido hijo. A raíz de esta traumática experiencia, más la soledad de vivir en el extranjero se lanzó a refugiarse en el alcohol. Poco después fue expulsado de la Filarmónica y los amigos que había cosechado de tantos años también lo abandonaron.

Regresó a Honduras con las bolsas vacías y la esperanza de encontrar un balance en la vida. Los músicos locales le abrieron solidariamente sus puertas y comenzó a trabajar como director de la Camerata Universitaria. Trabajó por poco tiempo en varias de las instituciones de música, de las que fue expulsado por no poder cumplir con sus compromisos. El alcohol lo fue consumiendo poco a poco. Pernoctaba en las calles y vivía en la más profunda miseria. Cuando se le daba un violín en las cantinas de por ahí, comenzaba a tocar los caprichos de Paganini o cualquier pieza que alguien le pidiera.

Dejaba impresionado a los escuchas que se daban cuente de la grandeza de su condición artística.

El maestro Hueso sufrió tanto que hasta odió su propia existencia. Finalmente se le apagó la vida en las calles de Tegus y gracias a la solidaridad de los músicos locales como Iván Silva quien donó un terreno en el cementerio capitalino, lo enterraron con la dignidad que todo ser humano merece. En una entrevista que le hicieran en el periódico La Prensa, se le preguntó ¿si Dios le diera una nueva oportunidad, que pediría? Con el corazón desecho de tanto penar replicó con estas amargas palabras: “sólo le hubiera pedido que por favor no me hubiera vuelto a nacer…

Mayo, 2006

Albany, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Anécdotas Secretas de los Músicos de Honduras en los viajes por Centroamérica

Obertura

Sergio Rodríguez*

 (Batuta en primo viajes): Los primeros viajes artísticos a mediados de los años setenta y mientras practicábamos los violines debajo de un árbol de mango, fueron para nosotros determinantes para el quantum leap que se haría en el desarrollo musical de nuestra Honduras. Ya habíamos inundado de música de cámara (es un decir) a la sampedrana ciudad de los zorzales y viajado por los cuatro puntos cardinales de nuestra amada patria; ahora vendrían los viajes por Centro América.

En estos años ya se celebraba el festival sinfónico centroamericano. Uno de los primeros músicos en representar a Honduras fue el concertino de la orquesta Manuel Peña. Lo veíamos practicar sin cansancio una de las oberturas de Beethoven, que tenía que audicionar cuando llegase al festival en Costa Rica -y es que nuestra formación había sido sólo de la música da chiesa, lo sinfónico traía consigo un descomunal problema técnico-. Peña era tan dedicado en su estudio que en el barrio Cabañitas sus padres le habían construido su propio cubículo de práctica, en el que aun los sábados y domingos perfeccionaba sus compromisos artísticos. Después de este festival Manuel Peña logró ganarse una de las primeras becas en el conservatorio costarricense. Hoy nuestro compatriota es un excelente pedagogo, director de orquesta y violinista que reside en Phoenix, Arizona.

 (Movimiento en primo andante): Nuestro viaje por El Salvador en 1978 fue uno de los más bellos recuerdos que tenemos de nuestros pininos en música.  La experiencia que ahí tuvimos, nos abrió los ojos para lo que luego en Honduras musicalmente tendría que venir. Entre los que habíamos sido seleccionados para representar al país en el Festival Sinfónico Centroamericano en El Salvador estaban: Álex Rosales (viola) -ahora miembro de la prestigiosa Sinfónica de la Ópera en Madrid, España-; Róger Rosales (violín), Bernarda Sánchez (cello), Alfonso Flores (Fonchín) (cello), Sergio Rodríguez y Jacobo Carpio (violín).

Para poder viajar –y debido a nuestros escasos recursos económicos-  el patronato de la escuela Victoriano López nos adelantó dos meses de beca, 80 lempiras en total. Partimos desde la casa de Fonchín y así comenzó nuestra aventura, primero en bus hasta Copán, en donde nos quedamos en un motel para al día siguiente salir para El Salvador. En la madrugada y con el apuro de subir en el bus que nos llevaría hasta la capital dejamos olvidada las maletas de Fonchin en la calle. Al llegar a la frontera no nos dejaban pasar al vecino país porque todavía no se había sido firmado el Tratado de Paz. Después de persuadir al coronel encargado entramos caminando cerca de ocho kilómetros desde Honduras y lo mismo hacia el punto fronterizo de la oficina de migración salvadoreña. En ese recorrido a pie pudimos observar las grietas que las bombas habían hecho en ese perímetro de entrada y salida de la frontera. En la capital salvadoreña nos esperaban con los brazos abiertos los hermanos vecinos, y queriendo borrar los recuerdos de la guerra de 1969, que los políticos habían hecho, nos brindaron un especial cariño de solidaridad para con todos nosotros. Nos quedamos cada uno en casas de los estudiantes del Conservatorio, pudimos departir con estas nobles familias como verdaderos hermanos centroamericanos; así como lo habría soñado Morazán.

 (Expresión  sinfónico): La Sinfónica  Centroamérica era una maravilla; practicábamos la mayor parte del día la sinfonía Nuevo Mundo de Dvorak, la Marcha Eslava de Stravinsky, una composición original para los jóvenes músicos del director y compositor salvadoreño German Cáceres, y Festival Obertura de Brahms entre otras…¡Por primera vez en nuestras vidas éramos parte de un ensamble sinfónico!

Por las noches alrededor de una fogata nos reuníamos todas las delegaciones, ahí nos dimos cuenta de que éramos los únicos que no teníamos alguna asociación, ni estudiantil ni profesional, de música. Nos dimos cuenta de que ya en los otros países centroamericanos tenían sus conservatorios de música y sinfónicas nacionales desde hacía ya más de siglo. El nivel de cultura de los países vecinos se podía ver en el respeto y apoyo a sus representantes, por ejemplo el mismo presidente de Panamá les había dado su avión personal para que llegaran al festival. A nosotros, como diría Fonchin “nos habían mando como bandidos, a la buena de Dios”.

Tristemente y gracias a la solidaridad de estas delegaciones pudimos sobrevivir los quince días que estuvimos ahí. Los ochenta lempiras que llevábamos sólo sirvieron para los pagos de viaje de llegada, a los pocos días tuvimos que decirles con mucha vergüenza que ni siquiera teníamos para regresarnos…

Al regreso a la patria amada formamos la primera asociación de música de Honduras; ASEMH. Y así comenzó una comunicación continua con las otras organizaciones centroamericanas de música. Años después se produjo la injusta expulsión de unos de los que nos graduábamos en 1979, el bajista Santiago Fúnes, por parte del director norteamericano William Schink, por problemas personales. Y como el presidente de nuestra sociedad estudiantil tuvo temor de movilizar un acto de protesta, siendo yo el vicepresidente de la ASEMH nos tomamos por primera vez la Victoriano, hasta que llegó una comisión del Ministerio de Educación y lograron frenar nuestra huelga e incorporar a Santiago para que finalizase en la Nacional de Música en Tegus. Ese mismo año el patronato y dirección de la escuela, de manera vil y en represalia, no nos dejó graduarnos a los que fuimos líderes del primer movimiento en contra de una impúdica fundación y directriz de la Victoriano López.

 (Movimiento accellerando allegro): En los años mozos en 1984, salimos de Tegus para el festival sinfónico de verano en Costa Rica. Ahí nos encontramos al violinista Róger Rosales, quien estaba estudiando en el conservatorio tico, y al cellista sampedrano José Dubón. Nos habían hospedado a todos en un monasterio antiguo, en una de las montañas afuera de la capital. Recibíamos clases individuales de instrumento, música de cámara y sinfónica. Estábamos tan entusiasmados siendo parte de este festival internacional y practicábamos tanto, que los dedos de la mano izquierda comenzaban a sangrar…

Por las noches el frío tico era insoportable. No había calefacción y hasta el baño diario era un suplicio. Cuando nos caía el agua helada salía de nuestros cuerpos un vaho y un grito de protesta, mientras los músculos se tensaban. Dormíamos en camastros en el salón principal. Las sábanas eran tan delgadas que se podía ver a través de ellas. Y para aguantar el frío dormíamos con los pantalones puestos y nos poníamos calcetines en la cabeza. Había un tico que decía que todo era mental y dormía placenteramente sin camisa… Lo más terrible eran unas hermosas arañas que deambulaban por ahí. Comíamos a diario, desayuno, almuerzo y cena “gallo pinto”; hasta el sol de hoy todavía le tengo una justa aversión a tanto arroz y frijoles; lo que nosotros los hondureños llamamos simplemente “casamiento”.

Violinista y director de orquesta*

Junio, 2006

Albany, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Forma de Sonata

 Iba sola la música...

(Pablo Neruda)

 Sergio Rodríguez*

 Introducción: Corrían los años mozos de 1975, con la inocencia y la felicidad del nuevo artista. La música clásica aunque era bien recibida por muchos, también era motivo de mofa para una sociedad que apenas comenzaba a  descubrirla. Se hicieron músicos a la fuerza, aprendieron el Solfeo, la teoría musical, su historia y practicaron sus instrumentos con religiosa devoción. Fueron como una corriente sin rumbo, y siguieron con la música por instinto; les parecía que la extraña necesidad de expresarse a través de ese arte tenía que tener un propósito en la vida que comenzaban a vivir... No tuvieron fonógrafos y hasta los discos de música instrumental fueron escasos; con los estuches de sus instrumentos en mano fueron motivo de una curiosidad enferma, en sus hogares y en el diario practicar se les llamó raros y otras cosas. Y así, la música clásica o mejor académica comenzó su mejor andar, allá a principios de los años setenta, en la sampedrana Escuela de Música Victoriano López.

 Exposición: Los primeros graduados vislumbraban un futuro incierto. En Tegucigalpa, Bonilla Vera (chileno) había organizado con mucho éxito el Coro Universitario y con su liderazgo el departamento de música y la Orquesta de Cámara de la UNAH, la cual se había fundado con los primeros graduados de la Victoriano quienes a su vez eran también los primeros estudiantes de la reciente carrera de bachillerato en arte. En un principio el departamento de música tuvo un cuerpo docente/artístico de Hungría y de Chile. La Orquesta de Cámara se constituyó para esos años en la primera institución musical semi-profesional de Honduras, entre sus miembros, en la sección de violines se encontraban; Neri Mendoza (concertino) Manuel Peña, Gustavo Zavala, María Elena Cárcamo, Edgardo Ramírez, Roberto Mejía, Julia Pineda y Luis Orlando Cerrato. En las violas, Víctor Molina y Luis Posas. En el "cello" Wolfang Lapemberg, y en el contrabajo Ramón Orozco.

 Desarrollo: En la Victoriano y con el sabroso calor norteño bajo un "palo de mangos" los violines continuaban sonando. (Recordamos por ejemplo al "multi maestro'' don Benjamín Acevedo quien ofrecía las clases de teoría, violín y viola, grupo coral y hasta mantenimiento de los instrumentos). Aunque la Orquesta de Cámara ya estaba fundada, fue bajo la dirección de Lautaro Rojas, violinista de la sinfónica de Chile, que se solidificó y los conciertos inundaron la costa norte. La camerata se presentaba -como lo hace hoy- a una amplia mayoría de la sociedad hondureña. En 1980 la orquesta hizo su primera gira hacia el extranjero, al Conservatorio de la ciudad de Guatemala, con mucho éxito. En esas pequeñas giras a través de Honduras y con la alegría de la juventud, los conciertos fueron como estrellas fugaces en la oscuridad de la noche. Después de Rojas la Victoriano tuvo varios directores, sin embargo no fue hasta el período del violinista José Chaín, uruguayo y ex miembro de la Sinfónica Nacional de Costa Rica, que la música instrumental tomó rumbos extraordinarios en la historia musical de Honduras. El maestro Chaín logró levantar el nivel musical de la Victoriano López, situándola entre las mejores del país y de Centroamérica y logrando proyectar a solistas y grupos de cámara por los Estados Unidos. Muchos fueron becados en el extranjero, otros son miembros docentes de las instituciones de música del país e instrumentistas de la Sinfónica Nacional y grupos similares.

 Puente: Mientras este pequeño universo musical tomaba impulso, ya en la región se había fundado el Festival Sinfónico Centroamericano. Fue así que en uno de estos campamentos, en 1978 en la república de El Salvador, se pudo y para sorpresa de las otras delegaciones, representar por segunda vez a Honduras en el área de las cuerdas, con figuras como Alfonso Flores (Fonchín) cello, Bernarda Sánchez cello, Álex Rosales viola, Róger Rosales violín, Sergio Rodríguez violín y, Jacobo Carpio violín. Para desmedro de nuestro orgullo descubrimos que Guatemala y El Salvador ya habían fundado ¡un siglo atrás! sus conservatorios de música, y sus respectivas orquestas sinfónicas. En Honduras y bajo la organización de los Compañeros de las Américas, la Orquesta Sinfónica de Vermont, y la rara colaboración de las instituciones de música del país -por eso del regionalismo y rivalidad entre ellas y que desafortunada­mente continúa haciendo mella en el desarrollo musical de Honduras- se organizaron los campamentos sinfónicos juveniles en 1987 al 1990, ayudando a nacer así poco después la Orquesta Sinfónica Nacional (OSNH); y en Tegucigalpa la Escuela de Música Francisco Ramón Díaz Zelaya durante la dirección de Ramón Orozco se convirtió en 1995 en el altamente esperado Conservatorio Nacional de Música.

 Recapitulación: En la actualidad, la música académica ha tenido un amplio desarrollo, la sociedad hondureña se ha nutrido -más que en el pasado- de un movimiento musical activo; radioemisoras con programas de música académica, casas disqueras que incluyen en sus ventas música "seria", y varios grupos activos de música de cámara, solistas y varias academias de música. Paradójicamente ya no es motivo de preocupación ver por la calle a músicos que cargan un instrumento puesto que en los años ochenta la policía secreta de inteligencia, los capturaba pensando que eran guerrilleros armados supuestamente  porque los estuches tenían una similitud con una M16… Escolásticamente la Escuela de Música Victoriano López es casi un conservatorio, es decir se entrenan instrumentistas en casi todas las áreas: cuerdas, viento, percusión, y voces pero necesita consolidar un pensum a nivel de conservatorio, aprobado por el Ministerio de Educación.  La Escuela Nacional de Música bajo la dirección de la connotada pianista Nelia Chavarria, se había caracterizado exclusivamente y con éxito en la formación de profesores de educación musical a nivel primario y recientemente se ha incorporando en el curriculum el bachillerato en música con especialidad en instrumento y continúa además con los cursos libres para la sociedad capitalina. El Conservatorio Nacional Francisco R. Díaz Zelaya también de Tegucigalpa y con la acertada dirección del violinista Pascual García Argueta, ha incluido en su pensum la rama de composición. También es importante señalar el continuo trabajo de la histórica Banda de los Supremos Poderes que a través del tiempo y con las grandes limitaciones de instrumentos musicales acordes a la época y bajísimos salarios esta activa. La Sinfónica “Filarmónica” Nacional con los serios problemas que enfrenta profesional, política y organi­zativamente, continúa positivamente sonando. Es de nuestro criterio que esta institución pase a ser parte de la directriz del Ministerio de Cultura y que se establezcan  mecanismos para el desarrollo de un proyecto nacional, sostenido y progresista y no para fomentar el narcisismo individual de cada “maestro”director de turno.

 De más está hablar del Quinteto Ópera, el que al incluir en su repertorio arreglos de la música folklórica hondureño y latinoamericano juntamente con la combinación de instrumentos como guitarra, acordeón, mandolina y cuerdas han elevado el nivel literario de la música de Honduras; lo mismo que los artistas Ángel Ríos y Héctor Aguilar entre otros..También existen dentro la UNAH, el Politécnico y la Pedagógica, pequeños programas de música con miras al desarrollo y en lo gubernamental el Ministerio de Cultura y las Artes ha impulsado algunos proyectos educativos en las ciudades más remotas del país.

 Coda: Aún y con todo este crescendo musical hay varias notas que todavía no suenan y son las siguientes:   do) -El nivel de educación musical está enfocado en el nivel de secundaria, es decir todavía no ha podido desarrollarse en el nivel universitario.  re) -Existe una gran escasez de instru­mentistas, cantantes, compositores, musicólogos, y docentes. mi) -Hay escasez de instrumentos, estos no son comercializados (por eso de los altos precios) y los pocos que se encuentran no tienen las mínimas condiciones acústicas necesarias para una buena ejecución, agravando a todo esto que el gobierno no tiene un presupuesto para la compra de instrumentos y  los existentes han sido donados por embajadas amigas. fa) -Es necesario que el desarrollo musical también incluya a los 16 restantes departamentos del país, que todavía siguen injustamente privados de una educación musical, violentando así implícitamente la Constitución de la República, en la que se establece que todo hondureño tiene el derecho a la educación.

 Codetta: Ha sido largo el camino y los años ya pesan, la música no tienen fin y se quedo allí para siempre entre todos ustedes…Hasta ahora “iba sola la música”.

 Violinista y director de orquesta*

Albany, GA. Junio, 2006

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Concierto para Violín y Orquesta en Mi Mayor de Johann Sebastián Bach.

Sergio Rodriguez*

 La orquesta del Conservatorio de Música Longy estaba lista para presentar uno de sus mejores conciertos, el último de la temporada del invierno de 1987. El concierto fue anunciado en el periódico del Boston Globe y los medios de comunicación cultural del Estado de Massachussets. Habíamos estado practicando exhaustivamente dos semanas antes. Yo estaba tocando como el concertmaster de la orquesta. Era días difíciles, eran mis primeros días como estudiante internacional en el Conservatoria Longy y, por eso de mis dificultades con el idioma Ingles los cursos de historia, composición y solfeo me tenían con unos molestos dolores de cabeza. Los ensayos eran de tres y cuatro horas cada noche. El director nos hacía trabajar duramente, cada matiz, cada crescendo, cada fraseo, tenían que ejecutarse con la más fina perfección. Cada pieza del programa se practicaba varias veces experimentando con diferentes tiempos y dinámicas. Las introducciones de estilo contrapuntístico entre el solista y orquesta eran difíciles de igualar. Éramos una orquesta pequeña pero con excelentes ejecutantes -que es lo que hace la diferencia- puesto que calidad es mejor que cantidad.

 Se aproximaban las 7:45 de la noche. Estábamos en el “green room” cerca del escenario, calentando con escalas y afinado los instrumentos. Las beldades terminaban de ponerse los últimos retoques de make-up enfrente del espejo al lado de la puerta del stage. Me sentía muy bien con el nuevo esmoquin que llevaba puesto, lo había comprado barato en Bangkok en uno de las giras con la sinfónica de la universidad de Harvard a los países asiáticos. Estaba muy ansioso de comenzar el concierto hasta que alguien detrás de mí, muy nervioso, me susurraba en el oído que le prestara mis pantalones del tuxedu. Ian, el solista, había olvidado su traje de concierto en el taxi. Aunque Ian era más alto que yo, mis pantalones le quedaban bien de la parte de la cintura, pero le quedaban muy cortos de las piernas y los calcetines blancos se veían indecorosamente. No me quedó de otra, que ponerme mis blue jeanes. Cuando el director me vio así, salió corriendo a su oficina y me trajo unos pantalones formales de color azul oscuro. En contraste con Ian, a mí no me quedaron muy bien; una faja bien apretada logró sin embargo sostenerlos durante toda la noche.

 Ana Maria, estudiante de composición de Colombia, era la stage manager. Ella apagó las luces del auditorio como señal de que el concierto iba a comenzar. Rápidamente el ambiente del teatro que antes era ruidoso ahora quedaba en absoluto silencio. Ana María nos abrió la puerta del green room y todos los de la orquesta nos movimos al stage. Inmediatamente los aplausos sonaron hasta que nos sentamos. Acto seguido hicieron su aparición el director y el solista; esta vez los aplausos fueron ensordecedores. Con batuta en mano y cerca de su cara el director dio la señal de estar listos. El primer tiempo fue dado para el primer movimiento del concierto de violín y orquesta en Mi mayor de Johann Sebastián Bach (BWV 1042), y como solista, el flamante Ian Swensen. La orquesta tocó la introducción-mi, sol si- en estilo martele; después de la introducción Ian toma el tema, mientras la orquesta en contrapunto lo acompaña. El director comenzó a moverse como nunca lo había hecho en ensayos, eran tan pretenciosos sus movimientos de batuta que algunas veces perdimos el tiempo. En algunos momentos el director parecía bailar con el solista. Ian, no queriéndo quedarse atrás también se movía con gestos exagerados. El primer movimiento aun con el sobre entusiasmo, terminó bien. Después de unos breves segundos, los cellos y bajos en continuo comenzaron el segundo movimiento, un adagio. El director continuó moviéndose exageradamente de manera teatral, esta vez casi en el límite de las lágrimas. En esos momentos nos sentimos muy molestos con su actitud, ¿cómo es posible que alguien quien ya ha hecho una exitosa carrera artística se vuelva tan arrogante en la dirección? nos preguntamos. Algunos de la orquesta querían salirse del concierto, y tuve que convencerlos de que eso sería aun más insensible que los distorsionados movimientos del “maestro” y que además la música lograría triunfar por su propia vitalidad y magia.

La orquesta estaba tocando maravillosamente. Ian tomó la melodía, una nota larga sobre la orquesta, el balance era perfecto. Comencé a sentirme como si fuera el solista. Cada nota que tocaba, incluso en los más simples ritmos, fue tocada con absoluta delicadeza. Fue un momento muy importante para mí; ya no era solamente el violinista, sino también el artista. Embriagado de sentimientos halagüeños me volqué en la interpretación tanto que a veces hasta me era difícil respirar. Mis emociones fluían en la música de Bach, y lo misma reacción tuvieron los demás de la orquesta. La gente en el auditorio era una sola masa que se impregnaba de la música. Al final del segundo movimiento nadie quería moverse, como si por esa acción se pudiera perder el enlace artístico, que todavía seguía fluyendo; el más insignificante sonido podría sonar como un terremoto. Ese fue el momento en el que el silencio demostró que era sonoro. El director ahora se movía, ya no como antes, esta vez la música lo regresó a su estado artístico y sus gestos se movían con la música expresivamente y en paz. Ian tocaba su última nota, mientras la orquesta seguía en continuo en perdiendosi motto ostinato.

El tercer movimiento despuntó. El director movía su batuta en el tiempo preciso. El allegro era regocijante para nosotros. Ian tocaba con suprema maestría -por algo había ganado a temprana edad varios concursos internacionales-. Además yo conocía esta pieza muy bien; la había tocado con el pianista Wolfang Lapenberg en el teatro Manuel Bonilla en 1981. Podía escuchar claramente el diálogo entre el solista y la orquesta. La melodía se compartía entre cada instrumento. El silencio de la audiencia complementaba la música. Ian ejecuto la última cadencia y el fortísimo coda anunciaba el final. Mientras el crescendo afirmaba el clímax, el director señalaba el último tiempo. La audiencia se paró inmediatamente. En esa suspensión musical por momentos era difícil respirar. Los aplausos fueron largos y estridentes; todavía ahora con los años puedo recordar los ecos de ¡Bravo! ¡Bravo!... Con satisfacción puedo afirmar que nadie se fijó en unos calcetines blancos a los que la ensoñación de la música no permitió resplandecer.

 Sergio Rodríguez*

Violinista y director de orquesta.

Albany, GA/USA

Junio, 2006

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¡Día de Graduación!

Sergio Rodríguez*

 “Recital de graduación violín y piano”. Se abre el telón, el murmullo del público disminuye, un piano y un atril esperan elegantemente en el centro del escenario; con paso ligero los músicos hacen su aparición. Los aplausos son ensordecedores como ensordecedores eran las tormentas de mayo de la sampedrana ciudad donde él dejo el ombligo; las lluvias de gotas pesadas descolgábanse en millares sobre las láminas de cinc del techo en donde fue su infancia. El piano hace su introducción y antes de comenzar su melodía en el violín, con la sonrisa en el pasado, recuerda los años setentas, se mece en el columpio del patio en la parte de atrás de la casa; un palo vertical sujetado de los extremos por dos cuerdas de mescal que colgaban del árbol de toronja. Allí pasó horas cantando sin cesar las canciones aprendidas de su madre y las nuevas de la radio (“La del Moño Colorado”). En la mecedora, con los ojos cerrados, la tarde es suave y fresca, arriba el cielo huye cuando trata de tocarla. Pensó en su niñez al igual que los pájaros recuerdan sus cantos sempiternos, apenas amanecía y después del café con leche y semitas de dos por cinco, descalzo hacia la escuela cantaba con los árboles, las plantas, animales y los zorzales a través de las veredas que lo guiaban solitario en sus primeros pasos por la escuela. ¡Cómo disfrutaba la clase de canto! Recordó sus primeras composiciones; melodías de sonidos puros que fluían de su voz blanca, él mismo a sus tres años tomaba orgullosamente conciencia de ello.

El Scherzando de Brahms se mantiene dinámico y con el carácter solemne. Una expresión de júbilo en su cara se percibe sutilmente. Termina el ultimo acorde; do mayor. Los aplausos vuelven a sonar, mientras saluda al  público el concierto grosso de Vivaldi suena en su memoria…Era 1974; hacía el examen de audición en la escuela de música…la orquesta en ensayo y con su típica  curiosidad logró encontrar de dónde venían esos sonidos, al acercarse se yergue, se estremece, todo en su ser se transformaba en vibraciones y de manera simultánea, mágicamente en dueto con la orquesta que tocaba la introducción del re menor de Vivaldi (“re, fa, la re, re, re, re, re, fa, la re fa, re, re, re, re)…Allí juró con determinación y una inmensa alegría que sería parte de esa masa de sonidos fantásticos. Ese mismo año hacía su debut en los segundos violines en la primera graduación de los de quinto año.

De regreso en el escenario una calma se siente en el ambiente. El concierto numero cinco de Mozart ha comenzado; el piano hace su introducción alegremente hasta su acorde final en semicadencia. El violín con una nota, sola, larga de matiz piano, comienza a nacer. Así comenzaban los amaneceres de su barrio Río de Piedras al pie de aquella montaña del Merendón que tocaba el cielo; cuando los rayos del sol extendían sus dedos de niños trasparentes hasta convertirse poco a poco en una luz que aprovechaba para calentarse de esos fríos que aún existían en la San Pedro Sula de entonces.

 El piano vuelve a tomar el tema y enérgicamente, en pregunta, da la entrada en una resolución armónica de quinta (V) para el solo de cadencia. Respira hondamente y llega a una concentración absoluta. Esta cadencia de Joachin es maravillosa, en ella se comprime ese balance perfecto que Mozart buscaba en el clásico. Clara y limpiamente se encuentra en el clímax de la obra. Sus dedos y el arco obedecen a los dos hemisferios del cerebro. Finalmente, y después de la bajada en la primera cuerda en semicorcheas, se detiene fuertemente en la penúltima nota del acorde (la mayor), para que luego el piano resuelva el primer movimiento. El segundo aire se mueve lento y etéreo, mientras el piano susurra el tema, no deja de pensar en esos seres humanos que le han dado la felicidad de amar, cruzan en su mente como el día en que alguien amado murió en un accidente, las cosas más bellas y tristes de su mundo y antes de comenzar el solo su pensamiento se detiene en los ojos del más luminoso de los astros. Ella, la hija de tres años, su felicidad en este conflictivo mundo en el que todavía cree con todas las esperanzas de vivir. Siente que sus dedos por primera vez toman vida y caminan sincronizados con el arco a través de cada  nota, exprimiéndolas y sacando de ellas pequeñitas nubecillas de amor. En ese éxtasis musical siente que algo se desgaja por dentro, poco a poco hasta el respirar le falta, si no hubiera venido la cadencia pronto habría muerto. Ahora se encuentra sereno, íntimamente ya no queda nada y este solo le da alivio. El sonido de las dobles cuerdas le reaniman y hasta el color de su piel se ha crispado. Esta vez es él quien comienza el tema, es el tercer movimiento y lo ejecuta con tanta seguridad y felicidad interior que hasta le parece que quiere bailar.

 Sergio Rodríguez, Violinista y Director de Orquesta*

June 2006. Albany, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail

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Música e Identidad

Sergio Rodríguez*

Sin el arte el desarrollo de un país es imposible. En el caso de la música el arte no refiere necesariamente a la función de entretener o al trillado de que la música es para el alma, la música al igual que las otras áreas del arte son la representación cultural de un pueblo puesto que llega a identificarse con la idiosincrasia de cada  individuo o grupo social.

 En un país como el nuestro, que continuamente es aculturizado por los diferentes medios de comunicación, aprendemos a valorar las cualidades (y calidades) estéticas y creencias de otros países, dentro de un alto porcentaje en detrimento y menosprecio de la nuestra. La identidad nacional ha sido un problema de todas las naciones, sobretodo aquellas en pleno desarrollo. Un país necesita que sus ciudadanos se identifiquen y enorgullezcan de su cultura. Solo el amor a lo nuestro puede llevarnos a trabajar en pro de ese desarrollo.

  Desde que nacimos hemos sido alienados en comparación con la cultura de otros países –a través,  por ejemplo, de la música, el cine, la TV,  el ciberespacio, la electrónica etc. - erróneamente nos enseñaron que nuestra pobreza no sólo era económica sino que también cultural. La verdad es que somos parte de una cultura hondureña y somos capaces de hacer y crear cualquier proyecto científico o artístico.

 Tenemos una cultura muy rica que necesitamos conocer y desarrollar, y sobretodo de la cual enorgullecernos. Somos un país de una belleza geográfica maravillosa, de nuestra historia sabemos que venimos de un mosaico diverso de culturas, entre ellas uno de los imperios más importantes de la humanidad, los Mayas, nuestros ancestros dignamente lucharon contra la colonización, siglos después nuestros estadistas designaron y lucharon por la Centroamérica de hoy,  nuestros ciudadanos en general tienen las características de ser nobles, amables, respetuosos, y perseverantes. En las artes plásticas y literatura siempre hemos luchado por estar a la altura de las otras civilizaciones.

 Desafortunadamente en nuestra historia no hubo una clase media ni aristocrática que pudiese impulsar la cultura, y hubo pocos líderes que trataron, con más pena que gloria. Debido al complejo entramado de su poca formación ideológica y la ignorancia en que siempre se ha tenido a nuestro pueblo se perpetuó el atraso económico y cultural que todavía hoy repercute en nuestra sociedad. Y qué podemos esperar del Estado, si ni siquiera invierte en la salud y educación. El desarrollo de una sociedad no se da con el enriquecimiento de algunos, ni con la avaricia de acumular bienes en menosprecio del estándar de vida de toda una población. Un país es igual a una orquesta sinfónica, si alguna sección de esta no ejecuta bien no podrá sonar a cabalidad por muy bien que ejecuten las otras secciones. Por consiguiente si en nuestro país no hay oportunidades de movilidad social y se mantiene sometido a nuestros ciudadanos en el letargo de un estado en el cual la democracia funciona para la seguridad de las clases en el poder Honduras no podrá seguir adelante en su proceso de desarrollo y sus ciudadanos vivirán una especie de esclavitud moderna. Si algún día se tiene que juzgar nuestra historia, no serán a los criminales o corruptos quienes tendrán la culpa de nuestro mal destino, sino  la clase en el poder que cínicamente –como diría Ortega Y Gasset- no ayudó a  impulsar los intereses de todo un pueblo. La música - al igual que las otras áreas del arte - es el mecanismo por el cual se procura la consolidación de nuestra identidad ya que es un arte representativo de nuestro epicentro cultural. No necesariamente tiene que ser dirigido al folklore, sino más bien a su desarrollo estético universal. Edvard Grieg, por ejemplo, aunque estudió composición en Alemania y fue influenciado por las estéticas modernas musicales de otros países de mucha más tradición, luchó por representar a través de su música los elementos culturales de su pueblo, logrando así una música con raíces de su folklore y elevadas a niveles eruditos. Noruega había sido a través de su historia conquistada y aculturizada por Suecia y Dinamarca; hoy,  gracias a Grieg y a los escritores nacionalistas y los artistas en general más el apoyo de la clase media y la clase aristocrática lograron después de su independencia en 1905 la consolidación de su identidad nacional. Aunado al desarrollo artístico vino también el económico. Así como Grieg hubo muchos artistas que con pasión plasmaron en sus obras los elementos estéticos de sus orígenes culturales, entre ellos  Heitor Villa- Lobos, con sus “Bachianas Brasileiras”, Glinka con su opera “A life for the Czar”, Smethena, “The Bartered Bride”, Borodin, “Prince Igor”, Mussorsky, “Boris Godunov”. Dentro de este movimiento nacionalista también se encuentran los siguientes compositores: Dvorak, Tchaikovsky, Rubinstein, Janacek, Albeniz, Granados, Manuel de Falla, Sibelius, Elgar, Von Williams, Bartok, Kodaly, Carlos Chávez, H.F. Gilbert, Copland, Leonard Bernstein, Ginasteras, Piazzolla, Orellana etc.

 Entre nuestros compositores es importante resaltar a Jimena Andonie “Orígenes”, Jorge Mejía “A un Héroe”,  Walterio Galdames “Danzas Mayas”, Humberto Cano “Alrededor del Panal”, Fernando Raudales “Capricho Latino”, Manuel Adalid y Gamero “Una Noche en Honduras”, Roberto A. Domínguez “Valsino”, Benjamín Acevedo “Palito Verde”, Francisco D. Zelaya “Las Américas”, Luis Nieto “Joyas Hondureñas”, Iván Silva “Potpurrí Hondureño”, S. Rodríguez “A Silvia”, y Javier Reyes “Serenata para Cuerdas”. Buscar elementos de nuestras raíces culturales son importantes en el proceso de nuestra identidad nacional, sin embargo nuestros artistas - y me refiero no sólo a la música sino a todas las áreas del arte- no deben  necesariamente concentrarse en lo folklórico, según la teoría de la deconstrucción - aquella que establece científicamente que toda obra es el resultado del entorno cultural a que todo ser humano pertenece- lo que creamos tiene que ver directa o indirectamente con el ambiente cultural que nos rodea. Consecuentemente la obra de nuestros artistas representan nuestra hondureñidad; nuestra identidad nacional.

 Violinista y Director de Orquesta*

Julio, 2006

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Concierto Sinfónico de Gala

(¡Esa sí me la sé!)

Sergio Rodríguez*

Estas anécdotas son de las de nuestro ilustre narrador cronopio  Johannes D.T.

y los acontecimientos fueron así:

Primer concierto de gala de la Orquesta Sinfónica Nacional (19 de Junio de 1990). Se abre  el telón. El cuerpo diplomático e invitados especiales toman asiento en sus palcos. Finalmente como soñaron los maestros Adalid y Gamero, Díaz Zelaya, Humberto Cano, Benjamín Acevedo, y Alejandro Hueso, entre otros, Honduras se ponía a la par de las civilizaciones del mundo. El director hace su aparición, con batuta en mano, la mirada erguida, con su barba de candado y de perfil, el director de coros boliviano en el país de los ciegos pretende ser el maestro.

 Empieza la primera pieza (la obertura de la opera Guillermo Tell) de Gioacchino Rossini. Después de que el solo del cello toca la introducción pintando un fresco amanecer, las trompetas en fortísimo marcan en ritmo de galopas la carrera delirante de caballos en tropel; ta, tatata, tatatatatatatatatata, tatataaaaaa, para que luego las cuerdas en pianisimo continúen el tema en técnica de richoche; el arco saltando sobre las cuerdas. En el auditorio se escucha un breve revuelo ¡Esa la conozco! ¡Esa la conozco! ¡Es la del Llanero Solitario! Revela orgullosamente en voz alta la esposa del general…

 Después de los apoteósicos aplausos por tan energética pieza orquestal viene “el romántico concierto número uno para piano y orquesta in Si bemol menor, Op. 23, de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, y como solista la pianista hindú-hondureña, quien ejecuta con brillantez y claridad rítmica los virtuosísticos pasajes de escalas que corren en ascendente y descendente por casi todo el teclado. En el auditorio la esposa del general con gestos pretenciosos y volviendo su mirada hacia atrás para que los demás le escuchen, le dice muy excitada a su amado ¡Esa sí la conozco! ¡Esa sí la conozco! “Callate mujer” le increpa aquél con cierta vergüenza, “pero si es el tema de la novela Valle de Lágrimas…replica ella con euforia.

 En el intermedio las colas a los lavabos son enormes, mientras los otros disfrutan de los placeres de Dionisio, los músicos se fuman un cigarrillo. De pronto las luces se apagan y prenden intermitentemente, la esposa del general asustada se aferra a su esposo diciéndole ¡protejeme vos que ya vienen los apagones y me pueden tocar mis popas estos incultos!…la segunda parte del concierto está por despuntar.

 La Obertura 1812, Op. 49 de Tchiaikovsky ha comenzado. Los músicos la ejecutan con la fuerza y natural técnica juvenil de los años mozos,  el director se mueve –piensa él-como todo un káiser y cuando da la señal -en el clímax de la obra- al teniente que lo mira con suma concentración atrás del escenario, éste jala rápidamente un cordón que llega hasta a las botas de tres soldados afuera del teatro, quienes disparan inmediatamente los tres cañones que el ejército nacional ha prestado- y aunque sin concordancia con la obertura- explotan en trastiempo ensordecedoramente sacudiendo el teatro y al mundo capitalino. Los murciélagos enloquecidos salen de sus guaridas El susto de los invitados por tanto estruendo, imaginan otra guerra con El Salvador…

 Después de los frenéticos aplauso por tanto sonido y reventar de cañones y aun con el incesante zumbido en los tímpanos, la Marcha Militar, Op. 51, No. 1 de Franz Schubert comienza a cerrar el programa; “pam pa rarara, pam pa rarara”, la esposa del general otra vez y con movimientos de espanto y alborozo sale corriendo gritando ¡Golpe militar! ¡Golpe militar! ¡Arriba mi general!...

 Seis meses después, en el exclusivo club aguacatino de la esquina se escucha a los parroquianos brindar. El retirado teniente militar que comandó las explosiones de salva: “No jodan cabrones, aquí donde me ven, yo fui miembro de la Sinfónica Nacional…”

 Violinista y director de orquesta*

Julio, 2006

Atlanta, GA/USA

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sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Notas para el Ministro de Cultura y Educación;

Proyecto “Sinfónico Juvenil de Transformación Social”.

Sergio Rodríguez*

 Para que Honduras logre un amplio desarrollo en el arte musical necesitamos de una política nacional dirigida a la juventud. No podemos conformarnos con los pocos estudiantes que las tradicionales escuelas de música del país están produciendo a nivel de media. Nuestra patria necesita urgentemente de miles de estos profesionales a lo largo y ancho del país.

 Los pocos que egresan no continúan sus estudios universitarios –por eso de que, aun en este nivel, son muy pocos los docentes que posean por lo menos una licenciatura en el área. Es de notar los grandes esfuerzos de algunos de ellos que por años han mantenido por milagro la carrera de Arte;  la cúpula universitaria no le da el apoyo necesario para su consolidación y desarrollo. 

Incongruentemente la educación musical esta encasillada en los géneros clásicos y corales a nivel de media. Las otras áreas de música han sido prácticamente marginadas; jazz, etnomusicología, composición, teoría musical, historia de la música, música para cine, televisión, teatro, ópera, dirección orquestal; coral, y bandas, euritmo, improvisación, Dalcroze, Carl Orff, y Suzuki entre otras.

 La falta de profesionales especializados perjudica gravemente a las otras áreas del arte que no pueden florecer como deberían. Por ejemplo, cómo se puede musicalizar una obra teatral, de cine, o televisión, si no hay compositores. Desatinadamente no se debe dar, para que enseñen, asignaturas de música a profesionales que no son especialistas en la materia. Es decir, un profesor de guitarra no necesariamente puede ser profesor de composición; para eso están las especializaciones.  

En lo relacionado con la educación nacional, las universidades necesitan enfocar sus esfuerzos en multiplicar maestros de música que puedan ayudar a educar nuestros hijos comenzando desde el kindergarten, primaria y nivel medio. Además de extender en los centros de educación profesional programas de educación pedagógica- profesores de cuerdas, coral, vientos y percusión-  es necesario crear centros pilotos en los demás departamentos del país.

 Aunado a esto es imprescindible que el Ministerio de Educación incluya en el currículo nacional además de las artes plásticas, la clase de música -en las áreas antes mencionadas- en todos los niveles como parte complementaria del currículo para aquellos estudiantes interesados, servida exclusivamente con personal especializado; los egresados pedagogos de música de las universidades. Las escuelas de música tendrían que integrar su curriculum al nivel universitario para así formar un músico con las credenciales académicas necesarias para su formación profesional.

 Además de estas propuestas imprescindibles en la educación, también podemos hacer logros sostenibles en mejorar la calidad de vida de nuestra niñez y juventud asegurándoles un mejor destino con la siguiente iniciativa: Propongo en esta palestra una solución radical; una política cultural de sinfónicas juveniles a nivel nacional dirigida a los niños de menos recursos. Un proyecto apoyado por el gobierno y la solidaridad internacional (la UNESCO por ejemplo) comenzando en las ciudades en las que el progreso ha sido muy limitado, con cinco programa pilotos con las clases de canto, flauta y percusión para luego avanzar hacia los instrumentos de cuerda, viento y percusión. En cinco años tendríamos resultados concretos, y después se continuaría en los demás departamentos del país.

 De esta manera habremos logrado rescatar una gran mayoría de jóvenes que de otra manera se hubieran perdido por los hilos de la negligencia y de las escasas oportunidades que existen en el país. Poco después estas orquestas se dividirán en música de cámara; diferentes géneros; viento y cuerdas.,  orquesta de primer plano, orquesta intermedia y orquesta principal.

 Este programa juvenil ayudaría a nuestra juventud a desarrollar el sentido de responsabilidad, del trabajo conjunto en armonía social. Crearía en ellos un sentido de autoestima de poder impulsar sus vidas a nuevos sueños y metas; a escapar de la injusta pobreza y los ciclos de síndromes familiares. Se desarrollaría así un mejor hondureño, amante de su país y de poder contribuir por su desarrollo; y sobretodo creando así un hondureño con la sensibilidad humana de solidarizarse por los problemas más inmediatos de sus conciudadanos.  

Con este proyecto estaríamos levantando el espíritu y potencialidad de nuestros hijos de menos recursos; dignificándoles como debería ser todo niño del mundo.

 Este proyecto, que bien podría denominarse Proyecto Sinfónico Juvenil de Transformación Social abriría las puertas para que muchos en nuestra juventud tengan la posibilidad de poder desarrollarse aquí y en el extranjero. Ya que las universidades y conservatorios -nacionales y extranjeras- favorablemente les abrirían las puertas de sus institutos para su educación superior. La mayoría de estos institutos de enseñanza universitaria buscan los mejores estudiantes para así nutrir sus orquestas y programas de música que compiten entre ellas.

 Para realizar este histórico proyecto Honduras necesita de una política mancomunada entre el Ministerio de Educación y el de Cultura. Muchos otros países en desarrollo ya lo han puesto en práctica con resultados extraordinarios; África, Haití, Venezuela y Costa Rica, entre otros.

 Nuestra niñez y juventud hondureña se merece un mejor destino.

 Violinista y director de orquesta*

Septiembre, 2006

Atlanta, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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 La Entrevista

Sergio Rodríguez*

 Recién graduado de la carrera de periodismo, el crítico hacía su primer reportaje. Tuvo la suerte de que sus crónicas universitarias las había cubierto en las cárceles nacionales y esto lo destacó entre todos sus compañeros, tenía un don natural para hacer las preguntas más incisivas sin que el entrevistado lo agarrase a golpes.

 Ya había pasado el concierto y el violinista le contestaba sus preguntas con la sinceridad y alegría de que al fin un medio de comunicación le abría las puertas al estrellato nacional tanto tiempo anhelado, así que la entrevista se realizó de este jaez:

 Critico: ¿Cuanto tiempo le cayó con el violín? 

Violinista: Bueno, fue por puro accidente. Mientras mis amigos del barrio jugaban al fútbol mi padre, queriendo evitarme una quebradura, me envió al conservatorio de música., así nomás.

 C: ¿Quiénes fueron sus secuaces en este largo transitar por ese mundo grosso y cacofónico?

 V: Al principio fueron los del conservatorio, con quienes estudiábamos dónde y cuándo daríamos el golpe del concierto. Ya en la edad adulta y después de haber sido influenciado por un sin número de capos de la dirección, me tiré yo solo al asalto orquestal. 

 C: ¿Y en los largos años que estuvo en los cubícalos de reclusión logro Ud. rehacer su vida? Es decir, ¿enfocar sus fuerzas a un trabajo más constructivo que le pudiese dar la estabilidad económica para algún día comprarse una casa, vaya, formar una familia?

 V: Buena pregunta. En los cubícalos encontré la paz necesaria para meditar y trabajé duro por construir lo mejor de mis talentos. Ahí, y con tanto maestro malandrín, logré especializarme en tocata y fuga y hacer mis ejecuciones con más rapidez sin que se me pudiese atrapar. Y claro que muchas veces pensé en dejar todo este deambular con ese violín que nadie entiende y hasta me acusan de fechorías disonantes.

 C: Los jueces dicen que Ud. no se corrige y que más bien ha perfeccionado su modus operandi; es más, sus esbirros lo aclaman y dicen que Ud. es muy  ¡Bravo! ¡Bravo!

 V: Sí, muchas gracias por esas palabras tan agudas. Ya era hora de que me vieran con molto allegreto.

 C: Para que nuestros lectores le conozcan más íntimamente, de manera rápida contéstenos estas notitas.

  ¿Quién es su jugador de fútbol favorito?

V: El pibe Beethoven.

 C: ¿Cuál es su signo zodiacal?

V: Las cuatro estaciones.

 C: ¿Cuál es su telenovela favorita?

V: Carmen, Aída, La Traviata y las Bodas del Fígaro.

 C: ¿Cuál es su cantante favorito?

V: El cantautor, Placido Domingo, Carreras, Pavorotti, Katherine Battle, y Andrea Bocelli.

 C: ¿Cual es su película favorita?

V: Amadeus Mozart.

 C: ¿Cuáles son tus pasatiempos?

V: Componer obras, dar recitales, y simplemente mover la batuta.

 C: ¿Qué piensas de la educación?

V: La educación me parece que anda sonando de lo mejor, con sólo verte recién graduado, uno se da cuenta del excelente trabajo que nuestro sistema de educación esta produciendo.

 C: Gracias por acceder a nuestra entrevista. Ojalá y logres la libertad tan anhelada y así expresar con mucho más convicción tus nuevas maquinaciones.

 V: No hay de qué. Gracias a Ud. Hoy  sí me he dado cuenta exactamente por qué debo dejar este mal andar.

 (Y ¡zaz!, lanzó su violín por la ventana y lo vio hundirse lentamente en el Río Chiquito para siempre, mientras una furtiva lagrima recorría su desencajado rostro. Por primera vez en su vida se sintió libre, aunque no recordaba su propio nombre).

 Violinista y director de orquesta*

Julio, 2006

Atlanta, GA/USA

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Crónicas de Nuestros Artistas en el Extranjero;

 José Dubón, Chelista y Director de Orquesta

Sergio Rodríguez*

 “La música es mi existir” me decía alegremente José Dubón, cellista de la sinfónica de Chattanooga y director del programa de orquestas del colegio Osborne.

 Así como él hay un sin número de artistas hondureños que tuvieron que dejar su querida Honduras en busca de estudios superiores, y por esas cosas de la vida se fueron quedando, como el polen en las flores, lejos de la patria añorada.

 José Dubón egresó de la Escuela de Música Victoriano López y continuó sus estudios en la Universidad de Columbus  con especialización en violonchelo, y maestría en dirección orquestal en la Universidad de Georgia.

 Aunque nació en San Pedro Sula, ha pasado la mayoría de su vida en los Estados Unidos. Su trayectoria artística desde que pisó esta tierra norteamericana es digna de admirar. “Aquí sí me valoran y aprecian mi obra docente y artística, es tal vez lo mejor que tiene este país” y continúa “en Honduras nunca me han tomado en cuenta, jamás nadie del medio académico o artístico me ha invitado a dirigir o dar una clase maestra; aun cuando yo mismo, en mis vacaciones de verano, les he ofrecido mi experiencia profesional ad honorem. Ya después de tantos años de ir a visitar a la escuela en donde nació mi amor por la música- La Victoriano López- uno se cansa y he optado por darme  a mi familia, a quienes quiero sobremanera. El precio de mis anhelos por consolidarme profesionalmente no ha sido fácil. El vivir fuera de la tierra en donde quedaron mis memorias de infancia y haber perdido a mi madre, quien era mi punto de referencia en esta vida, es una de las más grandes injusticias que por las limitaciones académicas de mi país me obligó a vivir lejos de mis seres queridos.” Recordó con una profundad tristeza… 

Le pregunté a nuestro eminente artista porqué había escogido como su instrumento principal el cello, y antes de terminar de preguntarle me respondió de esta manera  “me enamoré de este instrumento  cuando de niño visite la Escuela de Música y escuché a Carlos Bardales inspirado tocando su chelo sobre una banca en los pasillos. Fue una experiencia maravillosa y desde ese día decidí que eso era lo que iba hacer el resto de mi vida;  es más, mis sueños de ser aviador ahí quedaron para siempre olvidados”.

 Dubón ha estudiado cello con reconocidos mentores como la famosa pedagoga Marta Jerscheski, y el principal de la Sinfónica de Atlanta Christopher Rex, entre otros. Su dedicación docente no le impide seguir su trabajo artístico y se mantiene activo dando recitales y conciertos; el Atlanta Virtuosi por ejemplo 

Posee una personalidad magnética y extrovertida. Es un artista que siempre está creando proyectos y soñando con ser más profesionalmente. Nunca se conforma con el status en que vive. Ya tiene en la mira por concretizar su doctorado y esta organizando una gira internacional por Centro América.

 Si él lo quisiera, podría vivir cómodamente sin tener que viajar y tocar en las orquestas que lo alejan de esta metrópoli y de su trabajo docente. Vive una vida muy intensa y el amor por su chelo lo ha limitado por sinestesia a no poder formar una familia tradicional, aunque anhela ser padre y darse totalmente a sus hijos.  Los que lo conocemos sabemos que es un amigo fiel y solidario. Una persona honorable embajador del calor humano de la sampedrana ciudad de los zorzales en donde nació.

 Este verano se graduó del prestigioso Instituto de Dirección Orquestal de la universidad de Carolina del Sur, en donde tuvo clases maestras entre otros, con el ilustre maestro Samuel Jones quien le comentó que su dirección de batuta es impresionante; su cualidad de conectarse con los músicos y transmitir musicalidad.

 A este Instituto de dirección es muy difícil entrar. El prospecto debe haber tenido una formación de dirección para ser aceptado en el programa. Tuve la suerte de ser uno de sus graduados cuando en 1998 dejaba mis huellas por ahí.  Había que memorizarse un basto repertorio. Recuerdo que cada noche estudiaba los “scores” hasta el cansancio, para al día siguiente mostrar en el podium con batuta en mano y moldear el sonido de la orquesta con las siguientes obras; el Adagio Op. 11 de Samuel Barber, la Sinfonía numero 8 Op.93 de L. V. Beethoven, El Rito de la Primavera de Igor Stravinski, y el Idilio de Sigfrido de R. Wagner, entre otros…

 De la Victoriano López Dubón opina que es sorprendente que esta escuela con tantos años de funcionamiento no haya podido desarrollarse como un conservatorio de música con las credenciales académicas de un pénsum aprobado por el ministerio de educación. Le molesta que la descalificada fundación la mantenga en un estado estacionario sin ningún interés de que un día se llegase a convertir en un institución a nivel superior y como parte autónoma del ministerio de educación.

 Dentro de su larga carrera musical Dubon tiene en su currículum haber sido el principal cello de la compañía Ohio Light Opera, en la cual se distinguió por su natural carisma de líder y alto nivel ejecutante siempre listo a seguir la batuta; a los cantantes de opera es difícil seguirlos en sus interpretaciones, tienden a acelerar los tiempos a sabiendas de que la orquesta los va a seguir sin perderse. Un músico tiene la responsabilidad además de estar tocando su parte, de ir escuchando  lo que en su alrededor  sucede; en el mejor de los casos seguir al solista. 

Le pregunté ¿si tuvieras que dar una observación a nuestros jóvenes músicos de Honduras que les dirías? “que nadie es profeta en su tierra” manifestó con la más clara de sus verdades.

 Actualmente nuestro chelista sampedrano se mueve en un ambiente entre la ilustre familia Ramírez; miembros prominentes de la Sinfónica de Atlanta y sus colegas músicos de la Sinfónica de Chattanooga.

 José Dubón es un artista hondureño que por su pasión por su instrumento, disciplina, arduo trabajo y alta ética profesional ha logrado abrirse campo en el extranjero. Él es un ejemplo que cuando se dan las oportunidades, nuestra juventud tiene asegurada un mejor destino; desarrollarse profesionalmente y convertirse en un ente de transformación social.

 Violinista y director de orquesta*

Atlanta, GA

Agosto, 2006

USA/ Corresponsal

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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El Atlanta Virtuosi en gira por San Juan, Puerto Rico

Por Sergio Rodríguez *

 La música original del eminente compositor y violinista mexicano Juan Ramírez aunada  con los excepcionales músicos del Atlanta Virtuosi, dejó en la exclusiva audiencia –la crema y nata de la aristocracia y arte de Puerto Rico- el sabor histórico de una música que promete convertirse en el nuevo movimiento artístico musical del mundo y además  una declaración jurada de trascendental importancia del aporte musical de nuestro continente al arte de la vieja Europa; sí, muchas de las formas de danzas musicales: Chaconas, Sarabandas, Correntes, Pavanas, Fandangos,  Sevillanas, y Zapateados, etc. que Bach, Corelli, Vivaldi y Brahms entre otros tomaron para sí, son originarios de la región Huasteca mexicana.

 Después de la conquista de México, Hernán Cortes regresó en 1528 a España llevando consigo indígenas huastecos bailarines, acróbatas y músicos de la región Huasteca -descendientes de los Mayas - para que deleitaran a los ilustres miembros de la Corte de Carlos V. Se cree que estos indígenas fueron exterminados ahí. En el reinado de Felipe II en 1683, éste prohibió las sarabandas y las chaconas* - porque según él eran eróticas, sensuales en sus movimientos danzísticos y diabólicas. Contrario a sus propósitos, estas danzas se esparcieron por toda Europa influenciando a los compositores desde el Barroco hasta el presente. Por ejemplo los tiempos despacios de la suite comienzan con un bajo profundo y los cellos con líneas rítmicas y melódicas que se mueven para atrás y luego hacia delante, imitando los movimientos de una ave nativa de la región huasteca; la coquena, un tipo de guajolote pequeño que fué domesticado por los huastecos.; esta ave o pequeña gallina hace una especie de rito moviéndose despacio de cuatro a cinco pasos para atrás y hacia adelante. Los movimientos rápidos-el huapango; una sarabanda de rápidos rítmos-son la fusión mixta de la cultura Española y de la cultura Huasteca.

 Durante los ensayos con el Atlanta Virtuosi hemos descubierto la música original que nuestro amigo Juan Ramírez –ex alumno del eminente violinista concertista Henryk Szeryng y del violinista Joseph Silverstein - es única y universal; basada en sus raíces huastecas, virtuosísticas, llenas de una riqueza melódica, rítmica y con contrapuntos estrawinkianos. 

 El Atlanta Virtuosi es un grupo de músicos eclécticos fundada en 1977 por el maestro Juan Ramírez. Nació como una nueva vena más para dar a conocer al mundo de nuestra música Hispanoamericana. La orquesta está formada por Carol Ramírez (violinista de la magna Sinfónica de Atlanta), su servidor Sergio Rodríguez (violinista, compositor y director de orquesta), Pablo Alfaro (violinista , violista y uno de los más destacados luthieres de este hemisferio), José Dubón (cellista y director de orquesta), David Ramírez (cellista, estudiante del colegio Reinhardt en Georgia), Andrea Mia DeMarcus (Bajista y precoz estudiante de la Julliard School of Music), y el insigne maestro Juan Ramírez (violinista de la ASO, guitarrista, compositor y director de orquestas) es el amalgamado grupo musical que está sacando a luz nuestra música latinoamericana; la Suite Huasteca entre las más destacadas. Cabe mencionar la inmensa ayuda de Lorenzo Espinosa (camarógrafo de CNN) por rescatar estos conciertos y lanzarlos al mundo. El ha entendido que esta música tiene una validez histórica única y además nosotros lo reconocemos como parte integral de la familia del Atlanta Virtuosi. Esta orquesta de cámara se ha presentado en muchas partes del mundo incluyendo Italia, España, Francia, Monte Carlo, Mónaco, Suiza, Alemania, Austria y México.

 Hoy nos encontramos de gira en San Juan Puerto Rico, después de la inoportuna cancelación a último momento de un concierto-homenaje al maestro Juan Ramírez: “UN MADERENSE DE CLASE MUNDIAL” a darse en Tamaulipas, Madero, México. Esta distinción  era organizada por medio del pintor mexicano Joaquín Bernal y fué cancelado unos días antes de concretizarse debido a circunstancias ajenas a nuestra disposición y compromiso artístico. Fue un  gran fiasco no presentar la Suite Huasteca del maestro Ramírez en su tierra natal. Sin embargo a última hora recibimos un patrocinio y una invitación especial para dar tres conciertos en la bella isla de Puerto Rico, en el viejo San Juan, La Perla del Caribe. San Juan es una esplendorosa ciudad con 500 años encima se mantiene igual que antes, con la misma arquitectura colonial y calles de adoquín (Ladrillos de fierro elaborados en Inglaterra) en cierto momento idealísticamente sentí estar en ciertos lugares de la Tegucigalpa de antes del huracán Mith.

 Estuvimos hospedados en “The Gallery Inn” un hotel frente al mar lleno de arte y carácter; con jardínes y fuentes de agua por cada rincón del hotel. Jan D’Esopo junto con su esposo el erguido y brillante Manuco son los dueños del local. Jan es una reconocida escultora que ha sembrado entre las paredes y patios del hotel un sinnúmero de bustos, caras, estatuas, cuadros, y arte que proliferan alrededor del hotel con casi vida propia.

 El Atlanta Virtuosi en su primer concierto en la isla (el 25 y 26 de Noviembre del 2006) en “The Music Room” –salón este en donde se presentan regularmente artístas de renombre mundial, algo así como el puerto artístico, el punto de referencia de una nueva generación de creadores como lo fué Italia en su tiempo- y mientras las olas y la perenne brisa marina hinchaba nuestros corazones, la Suite Huasteca del maestro Ramírez se desataba en un tsunami; nadie se pudo escapar ante esa avalancha de rítmo y sonidos. La exclusiva concurrencia quedó embriagada de escuchar por primera vez una música con raíces latinas elevadas a niveles eruditos de concierto para orquesta de cámara, llenos de picantes huastecos más la personalidad latina  que llevamos en la sangre. Cada melodía fluía entre los cellos, violas, violines y guitarra e impregnaba en nuestras almas el sabor dulce entre los mojitos y el chilli Huasteco.

 En pocas palabras La Suite Huasteca de Juan Ramírez para orquesta de cuerdas, guitarra y clavecín, dá tributo a los grandes trovadores, decimistas y músicos del huapango y es una contribución artística de lo que el nuevo mundo ha contribuido al viejo continente. Es decir es el eslabón perdido de la fusión de dos mundos; el viejo con el nuevo.

“La conquista y la re-conquista”

 Violinista y director de orquesta*

Atlanta, GA

Diciembre, 2006

sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Otis Redding y la Sinfónica de Macon

Sergio Rodríguez *

“I got dreams to remember” seguía sonando en mi cabeza al regreso del concierto con los herederos del famoso grupo Otis Redding; que ganó fama nacional dominando los “music charts” a finales de los años sesenta.

 En el 2004, en mi primera conexión con este grupo acompañándoles con la Sinfónica de Macon- con la que llevo más de una década en los primeros violines, y bajo la batuta del renombrado director Adrian Gnam;  http://www.maconsymphony.com/ -descubrí un mundo de la música soul y R & B (rhythm and blues); que no había conocido por estar imbuido en la “música académica”.

 Para nosotros es de mucha alegría poder ser parte de estos enlaces musicales entre músicos clásicos y del mundo pop. El año pasado, por ejemplo, tocamos junto a Olivia Newton John -entre muchos otros conciertos con artistas de este género-. Con sus años encima se veía maravillosamente, como la chiquilla naiveté de la película Grease. Sus canciones me recordaron la juventud de mis años mozos en la sampedrana ciudad de mis amores. ¡Jamás imaginé en mi vida que aquella muchacha de la película Grease -que ví en el Teatro Clámer, de San Pedro- estaría en el mismo escenario conmigo mientras con este violín y la sinfónica le acompañaba las canciones que marcaron toda una época en nuestra juventud!

 Volviendo con Redding, me quedé asombrado del lleno total del auditorio (sobretodo por un grupo musical al cual yo desconocía). Fue una noche mágica en la que los hijos de Otis Dexter y Redding III –ya unos adultos-  abrieron su alma al público y cantaron e improvisaron las canciones de su padre a una audiencia que le seguía recordando y que no lo querían olvidar.

 En el concierto con grandes esfuerzos seguíamos las partituras de los arreglos para estas canciones; estábamos distraídos moviéndonos con el ritmo de Redding y queríamos tirar los violines por estar un momento en el frenesí del auditorio.

 Los ensayos fueron en las afueras de Atlanta, cerca de dos horas de viaje en la salida 20 Este, entre la sinfónica de Macon (ahora en sus treintas años de fundación) y el grupo musical  Dexter y Otis Redding III con los miembros originales del conjunto de su padre en el Auditorio Rock Eagle de GA; Febrero 24 de este año.

La historia de Otis está marcada por el mundo que le rodeaba, nació en el seno de una familia religiosa influenciado por la música de su iglesia; Gospel Music. A temprana edad, según su biografía, participaba en los concursos musicales en su vecindario ganando 5 dólares por competencia - y ganó tantas que ya no aceptaban que participara.

 Otis comenzaba a triunfar como artista, estaba casado y procreó tres  niños, que eran la manzana de sus ojos.  Desafortunadamente el destino lo separó de este mundo abruptamente en un trágico accidente aéreo a la flor de sus veintiséis años; dejando inconcluso lo que pudo haber logrado en su vida artística y  a sus hijos sin el amor y protección de su carismático padre.

 Sus canciones fueron un éxito póstumo a su reconocimiento como uno de los mejores cantantes y compositores de canciones de su tiempo.

 Hoy sus hijos continúan su legado musical y han establecido una casa grabadora en la cual ayudan a sacar a luz a nuevos artistas y  además han establecidos programas para la juventud de escasos recursos; su fundación La Gran “O” de Educación Juvenil ayuda a los jóvenes a desarrollar un mejor nivel académico y dirigirlos a tomar las decisiones que enriquezcan sus vidas positivamente.

 En las prácticas los artistas originales del grupo Redding ya con los marcados años de varias decadas, y las cabelleras de plata, tocaban de memoria y con un sentido de libertad y felicidad las canciones de su desaparecido cantante. Sólo podía imaginarme lo orgullosos que se sentían de poder ver a los hijos de Otis llevando la tradicional vena artística de su padre; como si él estuviera con ellos; con la misma energía y vitalidad artística que dejaba en los escenarios.

 El delgado pianista del conjunto al terminar el ensayo se acercó a la mesa donde estaba el té y las frutas, y no las botellas de Bourbon como tradicionalmente se especula acerca de la vida bohemia de los artistas. Me dijo con una amplia sonrisa que estaba maravillado de tocar junto con una sinfónica “es un honor estar jamming con Uds.”, comentó con una genuina humildad a la que le respondí que el honor era en verdad nuestro. 

 En el concierto la audiencia con los ojos cerrados cantaba las canciones de sus ensueños, las parejas abrazadas como la primera vez que bailaron al son de "(Sittin' On) The Dock Of The Bay". Por unas horas el tiempo retrocedió a los días de juventud y fantasías. Cuando los ojos se abrieron el concierto había terminado y la realidad inmediata les decía con una seguridad y felicidad absoluta que su tiempo fue el mejor de sus tiempos…I got dreams to remember…”

 

*Violinista, Director de orquesta, y Compositor

Marzo de 2007

Atlanta, USA

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 Uno Tocó el Piano y el otro la Viola

Por Sergio Rodríguez*

 Sabíamos que sería una noche libidinosa, nos quedamos un día más en San Juan, Puerto Rico (11-28-06) para escuchar el concierto de viola y piano que harían nuestros amigos artistas el violista Ramón Negrón Pérez (miembro de la célebre Sinfónica de Puerto Rico) y el concertista del piano José Ramos Santana, quien se ha presentado como solista en muchas de las principales orquestas de este hemisferio. Había luna llena, jamás nos imaginamos que sería un concierto con pizcas exóticas, el calor de Puerto Rico, los mojitos y el vino rojo presagiaban un éxtasis musical.

 Antes de comenzar Ramón se dirigió a la audiencia y nos habló acerca de su nueva viola (hecha por Pablo Alfaro quien días antes había ganado con ésta, un premio internacional de luthier) y que tenia un sonido y una belleza que concordaba con el instrumento que había soñado desde siempre; su amada inmortal. Y siguió “este instrumento nunca ha sido tocado por ninguna mano en un recital, esta es su primera vez y me siento delirar de excitación” El eminente Manuco -uno de los invitados y propietario del hotel- ya con la alegría de los mojitos respondió “no nos vas a decir que es virgen…” “sí, es virgen y es mía” respondió con una sonrisa.

 The Music Room del Hotel The Gallery Inn, nos cobijaba mientras sutilmente la música de Juan Sebastián Bach abría la noche; Sonata para viola de Gamba en Sol Menor.

José Santana comenzó a tocar el piano –casi acariciándolo- con la delicadeza y madurez de un artista de altos quilates, cada nota era ejecutada con tanta musicalidad y expresión que también Ramón sintió desbordarse en una entrega total; sin menos cabos ni tapujos, así como el amor primero.

 Los contrapuntos y los enlaces armónicos de Bach se condensaron entre el piano y la viola como si fuera un solo instrumento, una sola voz, un solo propósito, un solo cuerpo, un solo destino; ¡la música!

 Continuaron con le elegía de Veracini; un largo poético. Ramón cerró los ojos y se transportó a lo más íntimo de su ser. Inmediatamente su música penetró entre la exclusiva audiencia, parecía que algo muy dentro de cada uno había sido activado, les habían hendido el alma, los ojos se mostraban compungidos, casi apunto de un grito redentor !sí creo, sí creo! Y es que el poder de la música abre corazones… si no pregúntenle a Orfeo y Euridice cuando con su música logró dominar al dios del subsuelo.

 A sus 30 años Ramón ya tiene una trayectoria artística envidiable y se acuña que en los años por venir, como uno de los mejores violistas de esta América. Él es producto de la Sinfónica Juvenil de Puerto Rico. Ha viajado por muchos países del mundo en festivales y clases maestras con estelares violistas como, Gerald Cusse, Bruno Pasquier, y Jessi Levine. Se ha presentado con artistas de clase mundial entre ellos Eugenia Zuckerman, Emilio Colón, Walter Ponce y Antón Kuerti.

 La noche comenzaba y el idilio musical ya tomaba otros rumbos más profundos. Ya no se podía retroceder, se había pasado la línea y la pasión musical se segregaba entre las “Cinco Antiguas Danzas Francesas”. La noche se había convertido en rápido molto en una luna de miel. Entre lo exótico de los franceses y el romance de Máx Bruch, la viola estaba rendida. Ahora había que consumar con el andante, rondo hungarense de C. M. Webber; una pieza magnifica para la viola; explotando todas sus posibilidades, desde los sonido más bajos hasta los más altos, o sea de pies a cabeza.

 La luna estaba llena y las olas del mar golpeaban sin cesar las faldas de la Perla del Caribe. La brisa del mar acariciaba la concurrencia. Ramón se movía entre deslices de pasajes lentos y rápidos, y cuando ya se sentía la explosión de la cadencia final, el solista presionó una vez más su viola en molto apasionato vivo con el cariño de quien va acabar su más alto deseo. Las semicorcheas en rápidos y virtuosos pasajes se abalanzaban en un clímax lleno de lujuria rítmica y desenfreno. Al último acorde, junto con el piano, y la camisa sudada por tanto trabajo creativo y físico, Ramón estaba exhausto y con una alegría inaudita; la viola dejó de ser bebé... Los aplausos vitoreaban la consumación eclesiástica de una novia que no vestía de blanco; ¡Bravo! Bravísimo!

Violinista y Director de orquesta*

Atlanta, GA

Diciembre 2006

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La Orquesta Sinfónica de Atlanta le falló a Beethoven

Sergio Rodríguez*

 Después de viajar cerca de 45 Kmts. desde Kennesaw logré con ayuda del mapa llegar al famoso Woodruff Arts Center de Atlanta. Eran las 7:30 y ya había recogido los boletos que nos había reservado el ilustre violinista mexicano Juan Ramírez miembro prominente de esta admirable sinfónica de Georgia; sólo estaba en espera de nuestro entrañable amigo director de orquesta y destacado cellista José Dubón.

 Ya en el auditorio con casi todo los asientos ocupados por una diversidad de gentes de todo el mundo. El maestro Robert Spano en traje semi-formal dio el primer tiempo de la Sinfonía No. 8 en Fa mayor, OP. 93 (1812) de Ludwig van Beethoven. Inmediatamente mi atención se aferró a cada un de las secciones de tan puros y  cristalinos sonidos que este increíble grupo de artistas producía. Hoy debutaba -en prueba -un violinista que había logrado pasar las rigurosas audiciones a nivel mundial de la Atlanta Symphony  Orchestra. Y es que cada músico de estas exclusivas orquestas son artistas consagrados que estudiaron con los mejores instrumentistas y pedagogos del mundo. Comenzaron en su mayoría a la temprana edad de 6 años, hasta los rigurosos estudios universitarios o de conservatorio. Para tener el privilegio de ser audicionado en  estas magnas instituciones el artista ya debe haber alcanzado en los años mozos una prodigiosa carrera reconocida por la prensa, más las correspondientes grabaciones de CD -como me lo dijo mi estimada Sarah Clendenning violinista de la Sinfónica de Pittsburg-. El salario de estos artistas va de los $80.000 a $150.000 dólares al año. Sus instrumentos musicales tienen un valor de $50.000 en adelante y en algunos casos invaluables; como los Stradivarius, los Guarneri, y los Amati etc.

 El primer movimiento Allegro vivace fue ejecutado con brío; con la precisión y fuerza energética que Spano delineaba con su batuta e imponente personalidad. Los solos del fagote fueron claros; la orquesta no se impuso sobre el. Los pizzicatos sonaron tan precisos que era evidente lo compacto del grupo de tantos años ejecutando juntos. Spano logró la atención aguda de cada sección de la orquesta manteniendo su concentración entre la sección de los violines hasta los cellos y bajos, logrando así un sonido robusto y dinámico acorde al primer movimiento. Me llamo mucho la atención que el maestro no necesitaba de movimientos abruptos sino más bien su batuta se movía con precisión artística, nada de teatro.

 El maestro Spano es reconocido internacionalmente como uno de los más brillantes e imaginativos directores de su generación. Músico dotado que ha dirigido casi todas las prestigiosas orquestas norteamericanas.

 El segundo movimiento Larghetto hasta llegar al Rondo: allegro, no tuvieron la fuerza artística del primer movimiento. Spano se veía, junto a los músicos, cansado. El sonido -aunque ejecutado con profesionalismo- le restó energía y musicalidad al resto de la obra. El día anterior habían ejecutado un completo y diferente reperture.

 Luego del intermezzo y después de los tradicionales cócteles, la segunda parte del concierto comenzó. La emergente violinista canadiense Caitlin Tully hacía su debut con el Concierto para Violín y Orquesta en Re mayor, Op. 61 (1806) de Beethoven. La señorita Tully con sus apenas 18 años ya ha ganado varios concursos internacionales, incluyendo el premio Nuevo Sol Milenium del Centro Nacional de Artes. Entre sus maestros están Mr. Perlman, Dorothy Delay y Dr. Won Bin Yim.

 El primer, segundo y tercer movimientos fueron como pan sin sal. Nos sorprendió sobremanera que aun con el increíble reconocimiento mundial de su corta carrera artística, su ejecución del concierto de Beethoven no estuvo a la altura de una presentación fina y erudita del prestigioso Woodruff Arts Center. Obviamente ella maneja una técnica violínistica envidiable. Pero su interpretación dejo mucho que desear. La cadencia no tuvo ninguna dirección artística. Las octavas muchas veces sonaron disonantes. Es de notar sin embargo que a tan temprana edad ella mantiene una postura profesional y no tuvo ningún lapso de memoria en los 45 minutos que tocó. Y es que el ser solista es de un mérito extraoridanario; se requiere de un coraje y una seguridad altamente profesionales. Dicen los rusos músicos que, después de tanta concentración y presión artística, un recital es como una lucha de boxeo, el artista queda prácticamente sin energía. En unos diez años en adelante, con más experiencia y meticuloso trabajo la violinista Tully logrará concretizar una alta posición a la par de Midori, de Anne Sophie Mutter y de Robert Mcduffie.  Pero, como me lo diría unos de los músicos de la orquesta: “hoy la señorita Tully ganó, Beethoven perdió”.

Sergio Rodríguez*

Violinista y director de orquesta

Atlanta, GA

Julio. 2006

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Los Hijos de los Inmigrantes Latinos en los Estados Unidos no tienen acceso a la Educación Universitaria.

Por Sergio Rodriguez*

En la séptima conferencia de la Asociación Latinoamericana para la juventud latina, realizada en la prestigiosa Universidad de Georgia, estuve en el seminario acerca de los pros y contras del acceso a la educación de nuestros inmigrantes latinos.

 Primeramente se hizo un análisis de las estadísticas de estudios publicada por profesionales de la Universidad de Harvard en la que se da a conocer que de cien estudiantes que ingresan  en la educación pública solamente veinte de ellos logran terminar la secundaria, seis de estos logran concretizar estudios universitarios y dos logran una maestría; evidenciando así que el futuro de los inmigrantes no tendrá movilidad social y seguirán perpetuos en los trabajos que los propios estadounidenses no quieren hacer.

 Según las estadísticas, la mayoría de los inmigrantes no tienen una educación universitaria y trabajan alrededor de 12 horas diarias, por lo que tienen poco contacto con sus hijos y  con las escuelas en que estudian. Al no tener los documentos de residencia se sienten temerosos de visitar los colegios y no se involucran en la vida académica de sus hijos. Estos, Tristemente, a sabiendas de que el sistema les niega una educación universitaria no ponen ningún interés de terminar la High School. El futuro inmediato es obtener un trabajo con la esperanza de que tal vez sus hijos logren un mejor destino.

 Las becas son generalmente para residentes los cuales en su mayoría prefieren un trabajo a los estudios. En general las universidades les niegan acceso a los estudiantes no residentes, mientras otras tratan - bajo la mesa- incluirlos. De aquí nos preguntamos ¿cuál será el futuro de nuestros hermanos latinos en un sistema en el que se les niega su desarrollo humano y profesional? A esta interrogante se podría responder que aunque hoy se siente la esperanza cada vez más distante (parafraseando a Sosa), sabemos también que las leyes van cambiando y que a veces benefician a los emigrantes. Una amnistía lograría cambiar su futuro y beneficiaría al mismo tiempo al sistema estadounidense. Los más o menos 12 millones de “indocumentados” podrían legalmente pagar los impuestos que hoy una gran mayoría de empresarios no tasan al fisco e ilegalmente despojan del sistema en detrimento del propio país y al seguro social de los trabajadores.

 Aunque existe un movimiento nacional en contra de la inmigración latinoamericana, y en muchas ciudades y Estados se están promoviendo leyes para sacar de sus comunidades a nuestros inmigrantes, estos son indispensables para sus propias existencias. En muchas comunidades que por el claro racismo lograron declarar non grato a los emigrados, hoy estas se han vuelto ciudades fantasmas y sus economías  un absoluto fracaso. En otros lugares se quejan de que el influjo de latinos les afea su medio ambiente y los residentes simplemente venden sus casas y se segregan con los suyos. Al no estar acostumbrados a este choque cultural les molesta y les aterra  ver en sus vecindarios camionetas vendiendo tortillas y tamales, o simplemente jornaleros parados en las esquinas en espera de trabajo.

 Sumado a esto cuando esta generación de estadounidenses estén en los años de jubilación nos preguntamos ¿quienes podrán mantener la economía profesional del país y cuidar de ellos? Al no haber profesionales en el país, tendría que importarse un influjo más de inmigrantes profesionales de otros países de mejor educación superior. Sin irnos muy lejos esto ya está pasando, las corporaciones ya contratan a trabajadores expertos de otros países como la India, Filipinas, Israel etc. No es de extrañarse que cuando uno quiere hablar con algún técnico que le ayude a solucionar algún problema de su teléfono o Internet, quien le contesta en la otra línea vive en la otra parte del mundo.

 Tenemos que inculcar a nuestros inmigrantes que la educación universitaria es la clave del sueño americano y me refiero a todo el continente. Si algún día se tiene que regresar a la patria amada, una educación siempre es valedera en cualquier parte del mundo.

 Como docente de muchos años he tenido la experiencia de tener estudiantes latinos en mis clases y algunos vienen de familias no residentes. Cuando la oficina de inmigración les avisa a sus padres que serán deportados, los hijos son los primeros en angustiarse; los he vistos llorar ante la inminente realidad que enfrentarán. En peores situaciones cuando la policía de inmigración los captura y deporta, sus hijos son dados en adopción a familias extrañas que el Sistema paga. Es esta una de las injusticias más inhumanas que una familia tiene que sobrellevar.

 La realidad de las cosas es que aunque hay una xenofobia en contra de los emigrados, a los estadounidenses les conviene invertir en la educación superior de estos. Asegurando así un mejor nivel de vida en los años de jubilación y un latino amante de su nuevo país que le ha abierto sus puertas. Existen también (irónicamente y aun en contra de la xenofobia) instituciones que ayudan a educar a los estadounidenses acerca de la cultura latina y ofrecen becas de estudios y programas de ayuda artística y académica para nuestros emigrantes. También existen becas a nivel nacional para hispanos residentes como la siguiente fundación The Hispanic Scholarship Fund (HSF)  www.HSF.NET.

 Los sacrificios de dejar la amada patria, los seres queridos, los amigos, los recuerdos de nuestros mejores años y vivir bajo el sufrimiento de que nuestros hijos no puedan soñar con obtener una educación profesional (relegándolos a vivir esclavizados a los trabajos de fuerza física laboral) es una de las más grandes injusticias de este milenio y que muchos estadounidenses y de la patria que dejamos no quieren saber.

Violinista y Director de Orquesta *

Atlanta, GA

Noviembre, 2006

 sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Teatro Nacional de las Artes

Por Sergio Rodríguez *

Al arribo del nuevo milenio Honduras continúa viviendo en el pasado. Desde ya más de varias décadas necesitamos de un nuevo Teatro Nacional de las Artes; un monumento arquitectónico que llegue a ser el orgullo de todos los hondureños; de hoy y de las generaciones futuras. Un teatro moderno en el que celebremos nuestra humanidad; nuestra cultura.

 Si bien es cierto El teatro Nacional Manuel Bonilla es un portento histórico que debemos mantener- ahí en sus paredes están grabados los miles de conciertos y actividades culturales de nuestra historia-; también es cierto que para casi un millón de habitantes de la capital este bello teatro es obsoleto por las siguientes razones: el escenario es muy pequeño y es más apto para actividades de cámara; para grupos pequeños, su capacidad de audiencia es muy limitada, en contraste con lo que necesitan los habitantes de la capital; está ubicado en la parte baja de la peatonal con difícil acceso para una gran mayoría de capitalinos., da miedo acercarse por la noche por esos lares, hay poca iluminación y esta rodeada de toda clase de malandrines al acecho; los artistas y espectadores sufren porque acústicamente no hay aislamiento sonoro; es decir que cuando los buses pasan por sus alrededores el teatro vibra estremecedoramente, asustando también un desparpajo de murciélagos (habitantes perennes en su cielo raso) en loco vuelo por todos lados; los camerinos son inadecuados y sin ningún separación sonora., el calor es insoportable; en los intermedios no hay capacidad para los lavados y además no existe acceso para personas con problemas físicos; el parqueo es limitado, etc.…

 En mis años mozos en la primera gira artística con la orquesta de la Victoriano López hacia Guatemala (1978). Estuvimos de visita en el teatro Nacional Miguel Ángel Asturias. Al descubrir tan magnifica maravilla de diseño, nos dimos cuenta con una grandísima tristeza de la limitación cultural de nuestros gobernantes. El Teatro Asturias tiene una sala de conciertos para música de cámara, sinfónico y concha acústica; para conciertos al aire libre. Y es ahora un icono del orgullo chapín.

La experiencia de un concierto en vivo es inigualable. Ahí se viven momentos mágicos entre los artistas y espectadores. Es una experiencia entre dos vías; la del artista y la del oyente. En mis cursos de dirección orquestal además de las conferencias acerca de partituras, técnica de batuta, fraseo..., estuve en una conferencia acerca del funcionamiento de un teatro y de la experiencia que se espera entre los artistas y la audiencia. El teatro, por ejemplo, tiene que estar a una temperatura adecuada en la que los artistas al igual que los concurrentes se sientan confortables. Una pequeña modificación al ambiente podría arruinar el espectáculo.  

Aunque muchos no lo crean no existe en la capital un lugar acorde en donde se puedan presentar espectáculos artísticos ya sea de cámara o para una multitud de asistentes. Los lugares que hoy se prestan para estas actividades son más bien para eventos deportivos o improvisados salones. Lo peor es que no están construidos acústicamente y los sonidos rebotan de pared en pared ocasionando unos estruendosos ruidos, cacofónicos en el que sólo se puede adivinar lo bien del espectáculo al ver las musarañas y energía de los artistas. Como consecuencia de estas distorsiones los audio espectadores salen sin haber podido disfrutar del espectáculo y en muchos casos no entendieron del porqué del fiasco, por eso de que nunca han tenido una experiencia en un verdadero auditorio acorde a su función. Por otro lado la mala imagen que se llevan los artistas que vienen del extranjero -acostumbrados a teatros y auditorios propios- nos muestran como una sociedad de atraso y miseria.

 Un teatro para este siglo requiere de varias salas: sala mayor para espectáculos sinfónicos, musicales, y opera., sala para música y espectáculos de cámara., salas de ballet, danza moderna, y teatro. Sala de ensayos., Sala de galería para artes plásticas., lobby para conferencias., sala de talleres, seminarios y estudios especializados., concha acústica para eventos al aire libre de todo tipo., cada sala debe de tener su propio equipo iluminación, grabación; audio y visual.

 Aquí en esta palestra propongo la creación de un Teatro Nacional de las Artes. Dejemos a nuestros hijos un monumento  de lo mejor de nuestra Honduras. Dejemos estampado que nuestra existencia produjo frutos imperecederos, por la cual se sientan orgullosos nuestros herederos. Luchemos todos con nuestra creatividad e inteligencia y fabriquemos un eslabón perpetuo de nuestra valides en el mundo. Fundemos un teatro moderno que sea un digno  punto de referencia de y para nuestra cultura.

 

*Violinista, compositor y director de orquesta

 Mayo 19, 2007

Atlanta, GA USA

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sergio.raulrodriguez@gmail.com

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 Cadena Nacional en el Manuel Bonilla

Por Sergio Rodríguez *

 (Del libro inédito VerdiMar)

Partitura General

(Molto accelerando al finale) ¡Alerta nacional! suena por las radioemisoras la marcha militar de Franz Schubert  “pam pararara pam pararara” “a todas las emisoras del país se les ordena enlazarse con la radio nacional”… “pam pararara pam pararara”….

 (Da capo al coda) VerdiMar comenzaba a vivir, trescientos años de esclavitud la habían dejado sin la gloria cultural del pasado. Caminando como el cangrejo se erguía bufante hacia la cultura Europea.

 (Leitmotifs) La verdad en sus manos; sección Arte y Fútbol “La internacional pianista Jean K’Jones bajo el patrocinio de la embajada Ultra amenizara un apoteósico concierto en el Teatro Nacional Manuel Bonilla; música como la que se escucha en todo país civilizado”.

 (Tutti)…Por esos días los dentistas fueron muy solicitados, y no por salud dental sino mas bien por estar a la moda. Su labor dentífrica consistía en la extracción intercalada de los dientes frontales superiores; uno si, uno no, dejando al final una sonrisa que dejaba visualizar un hermoso teclado.

 (Solo principale) La artista hizo su aparición, llevando puesto un bello y escotado traje (que comprometía sus voluptuosos y hermosos implantes de silicón). Con la mano izquierda sobre el piano e inclinando delicadamente la cabeza saluda a los espectadores. La velada estaba por comenzar, primero El Claro de Luna  de Beethoven “algo así como para desinfectar el oído” anunciaba un comentarista. Luego de ese éxtasis musical vendría Prokofiev con dinamismos y fuegos rítmicos para hacer vibrar los músculos, finalmente J. Adams para hacer patria.

 (Tutti) El concierto iba de maravilla, todo era demasiado perfecto, eso nunca había sucedido por aquí, algo insólito se sentía vislumbrar en el ambiente, y así mientras la diva tocaba magistralmente la Sonata Patética de Beto súbitamente una hermosa araña del tamaño de un sapo, se dejo venir lentamente desde el techo del teatro, hasta llegar precisamente cerca de la cara de la artista, casi tocándola. Cuando la pianista inspirada abrió los ojos y vio frente a ella aquel enorme y peludo animal, pegó un grandísimo grito y de inmediato salió huyendo hacia atrás del escenario. Acto seguido un valiente soldado sacó su pistola y la emprendió a tiros contra semejante e irrespetuoso bicho como le gritaba un coronel. En el teatro el caos cacofónico fue conveniente  “unos a la bulla y otras a la cabuya” de la confusión muchos salieron al lobby a echarse un cachimbazo  “¡salud!” dijeron los más apurados” otros con más experiencia para asegurarse el constante flujo de vinos y boquitas; le pasaron sutilmente la colecta al que trae y lleva las copas.

 (Recapitulación) El show debe de seguir gritó alguien por ahí. Con los nervios de punta y una valentía inusual amén de las pastillas calmantes, y después de un breve receso  Ms. K’J. continúo con el concierto. El público agradecido -por tan humillante fiasco- aplaudió frenéticamente a la encantadora señorita artista. La Patética de Beto continuó, sus melodías se movían admirablemente de arriba para abajo en el teclado del piano nacional. En el auditorio se respiró un ambiente sublime, la música se filtraba en los corazones ensanchados de los oyentes, por primera vez se sentía un solo sentir, un solo amor, un solo país. Había nacido por unos minutos el patriotismo. Finalmente se estaba viviendo un desarrollo cultural, no había nada que envidiar a las otras naciones, este país puede ser culto se dijo con mucho euforia el señor presidente mientras le seguía tocando las piernas a su querida acompañante. Los acordes se volvieron más rítmicos y con una dinámica de fortísimo se aproximaba al clímax de la obra; con toda la emoción impregnada la pianista descargó toda su delirante furia pasional, y al sonar el más fuerte acorde con todos los dedos ensartados en el teclado, el famoso piano se descalabró en las piernas de la virtuosa. Una de las patas del instrumento con el manipuleo de los pedales intempestivamente se quebró. El público salió a rescatarla y en un empuja que empuja el piano fue tirado hacia el fondo del teatro. A la pianista casi sin pulso y con las piernas sangrando se le administraron los primeros auxilios; respiración de boca más un pícaro de por ahí famoso por su violín y sin bigote le tomaba fotos de sus partes íntimas. Con la rapidez de un taxista la artista fue llevada de emergencia al hospital general.

(Leitmotifs) Miércoles plana nacional “Famosa pianista sobrevive caída de pesado instrumento”. “Embajada Ultra ofrece disculpas al pueblo Verdi por el triste percance”.

Jueves sección salud y belleza: “¡A Ms. K’Jones le fue amputada pierna derecha! Uno de los tantos apagones dejó sin electricidad el hospital en los precisos momentos en que se le hacia a la artista una operación para corregir ligamentos y con tan mala pata que el cirujano al verse sin poder hacer uso de los vitales instrumentos eléctricos, le amputó la pierna; eran casi las ocho de la noche y el partido de fútbol estaba por comenzar”.

 (Contra melodía al Coda) Con los ojos húmedos de tanto llorar y la soledad de los días en cama la pianista reflexionó de su triste destino “I can not believe it”. Cómo es posible tener tanto infortunio, por qué accedí a venir a esta copia de país…

 (Coda) ¡Alerta nacional! suena por las radioemisoras la marcha militar de F. Schubert  “pam pararara pam pararara” “ a todas las emisoras del país se les ordena enlazarse con la radio nacional,” “pam pararara pam pararara”  “a todas las emisoras del país se les ordena cadena nacional,”  “pam pararara pam pararara” “ Las Fuerza Armadas de VerdiMar se toman casa de gobierno “pam pararara pam pararara”  “El Sagrado Ejército Nacional Benemérito de la patria en rescate de los intereses del pueblo dan golpe de estado al gobierno Verdi.” “pam pararara pam pararara...”

 (Codetta leitmotifs) Sábado plana principal: “Coup d'etat” ¡al exilio el folklórico presidente!

Domingo encabezado principal: “Por un partido de fútbol estalla guerra entre el País Verdi y El Pulgarcito de América”.

“Pam pararara pam pararara”, ¡a la mierda los pastores que la pascua se acabó!

 

*Violinista, compositor y director de orquesta

Atlanta, GA/USA

Mayo 30, 2007

 sergio.raulrodriguez@gmail.com

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¡No Tenderete!

Anécdotas de los catrachos en Boston

Sergio Rodríguez*

Estas son las historias de los primeros inmigrantes hondureños en la ciudad de Boston, Massachussets.

 Muchos de ellos llegaron como marinos mercantes, otros a la buena de Dios cruzando el temible río Grande. Casi todos residían en el condado de Chelsea; una ciudad cerca de Boston con una diversidad de hispanos como las plumas del Quetzal.

 Los hijos de doña Maruca -quien vivía en la Ceiba- habían podido encontrar trabajo en una granja avícola desplumando pollos. Con los primeros salarios la madre les reclamó  lo mucho que le costó  haberlos parido y que debían de enviarle por lo menos la mitad de sus salarios cada mes.

 Los tres; Mario, Mariano y Justo vivían en un apartamiento de dos recámaras que sirvió como albergue temporal para miles de hondureños que emigraron por ahí. Todos venían recomendados por doña Maru que aseguraba que la casa de sus hijos era también la casa de ellos. Estos forasteros después le tenían que enviar una tajada de sus primeras entradas de dinero.

 En fin doña Maru con las remesas de sus hijos había logrado fundar el equipo de fútbol  del barrio y era muy conocida por toda la realeza de la Ceiba. 

 Allá en  Boston y por las terribles condiciones de trabajo sus benjamines se vieron obligados a tratar de organizar el sindicato de los Polleros Unidos. Cuando las elecciones se iban a llevar a cabo para decidir si el sindicato sería aceptado, los hijos de la ceibeña, quienes llevaban la dirigencia del movimiento obrero, se vendieron a la patronal asegurándose así un mejor salario y la dirección de directores del Departamento de Desplume. El sindicato no fue aceptado y los trabajadores quedaron burlados. En Honduras -en esos días- doña Maru, muy  preocupada, le hablaba a uno de sus amigos de la costa, de los problemas de sus triunfadores hijos. Su amigo le increpó --pero, ¿por qué se preocupa tanto? “no ve que se me han hecho políticos mis muchachos; ¿acaso no se acuerda lo que les paso a los Kennedy?”…

 Uno de los líderes de los hispanos más importantes de esta ciudad  “Tito” aun y con su limitado inglés, en esos años, y en las luchas políticas del sindicato de astilleros, luchaba con vano afán por hacer conciencia a la patronal de las peligrosas condiciones laborales de sus compañeros. Uno de sus solidarios compañeros gringos le dijo con frustración

 –Ángel, this is a like beating a dead horse.   Tito muy indignado se le lanzó a golpes gritándole –“¡yo no soy ningún caballo muerto, pendejo!”…

 Otro catracho en sus nostalgias y por no tener visa para poder viajar se la pasaba llamando por teléfono a todos sus amigos; --¡Aló! , Juan Domingo. ¿Como estás  hombre? –“Pues aquí en las honduras de siempre”—.

--“Vieras como extraño las comidas; los huevos de gallina, las carnes, los frijolitos chúcaros …”

--“nosotros también”, dice  Juancho.

 De otro les diré -y no con mucho orgullo- que después de haber trabajado un largo tiempo y viviendo en la soledad; el prejuicio de las gringas y sin hablar inglés, se había ido a buscar con una maleta de billetes verdes (que siempre llevaba en los calcetines) a la zona roja de Roxbury a una muchacha de no muy buena reputación. En ese menester estaba el muy bandido cuando se vio solo y sin dinero en un cuchitril de por ahí. Como pudo salió en gran carrera a buscar a un uniformado de azul. Con un sinnúmero de musarañas le explicaba al oficial del trágico percance de esta manera -- “mi, señor oficial, ayam ey turist, mi perdist, mujer mala miau miau”…

 Un fanático que seguía con religión los partidos de fútbol de la selección, llegó corriendo con una grandísima alegría a informales a sus compatriotas que el partido entre  Honduras y Haití lo pasarían por “cortocircuito”…

De regreso a la patria amada uno de estos triunfadores bostoniano andaba pasando vacaciones en su pueblo natal y un poco presumido cuando iba en el bus le pidió en voz alta al chofer del volante, don Federico --“!Don Chico give me a cigarrete!”

Don Chico, sin mirarlo siquiera, no se tarda un segundo en contestarle:

--“!No tenderete, compadre, cómprese un paquete!”

 

*Violinista, compositor y director de orquesta

Junio 19 de 2007

Atlanta, GA

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sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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La Ley de la Relatividad

 Sergio Rodríguez *

El ilustre Juan Domingo Torres cuenta que Carlos Enamorado, uno de los más prominentes matemáticos de Honduras, ya fallecido, después de terminar sus estudios en Alemania explicaba a sus pupilos la teoría de la ley de la relatividad de esta manera: “Llegué a mi pueblo en el mismo bus en el que me fui y  exactamente al solo entrar escuché  la misma canción que había escuchado el día en que partí  hacia Europa; esa es la ley de relatividad”.

 Paul Johnson en su aclamado libro “Tiempos Moderno” establece que en 1905 Albert Einstein a los veinte seis años publicó su famoso ensayo “sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento” comprobando así que en la vida no todo es absoluto sino que relativo; naciendo poco después o mas bien resurgiendo en las artes y la política el movimiento relativismo.

 En Honduras vivimos una especie de letargo profundo. Pareciera que nos obligamos a quedarnos en el pasado y que éste se mantiene por inercia en cada rincón de nuestro ser, convirtiéndose así en parte de nuestra manera de vivir; en nuestra cultura.

Me pregunto; ¿Por qué se escuchan en las radios a muchas horas las canciones de nuestros padres y de las de nuestra infancia? ¿Por qué queremos seguir atados a ese pasado que ya no existe?

Cada vez que regresamos a la patria amada se escuchan por las radios las mismas canciones que en un tiempo fueron nuestros sueños y alegrías. Vivimos en un masoquismo perenne por querer recobrar ese tiempo y espacio que tal vez fue el mejor de nuestras vidas, o por lo menos lo queremos idealizar así.

En Honduras prácticamente no existe la movilidad social; vivimos en los mismos núcleos y trabajos de siempre. Las casas las tenemos pintadas de los mismos colores, el barrio en que nacimos ahí siguen con su tristeza a cuestas. Pareciera que el tiempo no existiera.

En uno de mis regresos a la Tegucigalpa de mis años mozos comencé a trabajar de docente en el Departamento de Arte de la UNAH. Muchos años antes había trabajado en la orquesta de cámara. Así fue que conocía a casi todo el mundo de por ahí.

Encontré la misma y encantadora secretaria de siempre. Mis compañeros de trabajo los mismos y con un poco de sobrepeso. El Departamento de Personal fue lo que más me cautivo; cada quien en sus respectivos cubículos, las mismas personas de antes con la única diferencia que la edad sí se había ensañado con ellos y conmigo; era como ver una foto en blanco y negro en un mundo del pasado, algo así como cuando se está  en las ruinas Mayas; esa es la ley de la relatividad.

Dentro de la política seguimos con los tradicionales partidos políticos dinosaurios del pasado, los cuales ya lo han comprobado una y miles de veces que son incapaces de tomar las decisiones que ayuden a mitigar tanta miseria; cultural y económica. Yo ya estoy cansado de vivir de cómplice en un Estado que mantiene a nuestra patria en el abuso vil y sostenido de nuestros recursos. Cada vez que visitamos la patria de nuestro ombligo vemos las mismas y más caras tristes y pálidas de niños pidiendo en las calles. Ancianos con las espaldas dobladas empujando un “troco” en el que vende sus cachivaches al mejor postor, la gente más humilde viviendo en los bordos de los ríos, como si fuera lo más común y corriente, los acueductos atragantados de basura, inservibles y cuando llueve las heces fecales inundan nuestros hogares. El agua vital líquido racionado, sin que llegue a nuestras casas, sin embargo abunda en las colonias privilegiadas, adornadas de jardines acicaladas de manicure, la contaminación ambiental y acústica destroza nuestro sistema inmunológico etc. Hasta cuándo seguiremos de cómplices de estas verdades.

Volviendo a mi escrito, mientras el mundo continúa evolucionando en nuestra Hibueras queremos seguir escuchando dentro de la música absoluta, las mismas obras del pasado. Y aunque a veces se ha querido avanzar creando algo moderno lo imitamos con la más burda mediocridad sin ningún respeto por la estética, estilo y manuscrito de la obra. Lo mismo dentro de la música alternativa y pop; seguimos con los mismos parámetros del pasado; si no hubiéramos descubierto los ritmos garífunas se seguiría copiando las mismas pendejadas que nos impone la tv, y las radios. Ortega y Gasset estable que cada diez años hay en el mundo cambios sustanciales que marcan una época. Me pregunto cuáles han sido esos cambios en la Hibueras de nuestra infancia.

Tenemos que comenzar a ser originales; exijamos a las instituciones de arte que incluyan en sus pensum un trabajo de acuerdo a nuestra época,  un experimento genuino dirigido hacia nuevas formas estéticas. La ley de la relatividad establece que nada es absoluto y que todo es relativo; sin embargo en Honduras todo se mantiene estático sin poder hacer el quantum leap hacia el futuro.

Violinista, director de orquesta y compositor*

 sergio.raulrodriguez@gmail.com

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 Julio 6, 07

 Atlanta, GA/USA

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Pablo Casals: el arte como fuente de transformación social

Sergio Rodríguez *

Mientras andábamos de gira con el Atlanta Virtuosi en la imponente ciudad de San Juan, Puerto Rico, dimos una caminata por toda la falda de la Perla del Caribe hasta llegar a la  casa museo de dos plantas del maestro Pablo Casals. Con el cellista José Dubón llegamos cansados pero con una grandísima alegría de poder estar en la casa de un artista que seguía vivo en el corazón del mundo.

A temprana edad Casals había podido desarrollar una técnica de cello única. Después de consagrarse como uno de los mejores chelistas y artista de su época entendió que su obra sería no solamente la de presentarse en los mejores teatros del mundo sino que con su arte llevaría un mensaje de justicia y paz a la humanidad.  

De joven Casals no se andaba con miramientos y detestaba las injusticias en cualquiera de sus formas. En un viaje que hizo para estudiar en el conservatorio de Bélgica con una beca de la Reina de España, el primer día en el instituto el maestro Eduardo Jacobs se burló del joven cellista enfrente de toda la clase increpándole “así es que tú eres el pequeño español del que me han hablado”  y le preguntó con sarcasmo que si conocía esta, o estas obras para cello, Pablo contestó que sí. -bueno a ver si puedes tocar ésta  para toda la clase Souvenir de Spa, by Servais (una pieza muy virtuosística). Casals muy indignado por el trato prejuicioso del maestro comenzó a tocar con una seguridad y técnica magistral que toda la sala enmudeció de admiración. Después de tan artística presentación el maestro le ofreció disculpas y le prometió  un trato especial en el conservatorio, Pablo rechazó su oferta y no quiso ser parte de un instituto en el que lo habían humillado públicamente.

Casals triunfa en Paris en 1899; el maestro Charles Lamoureux al escucharle en una audición en privado inmediatamente le dijo que él seria su primer solista en su próximo concierto. Pablo tocó el concierto para cello y orquesta en Re menor de Eduoard Lalo; la crítica lo aclamó como un chelista de sólida técnica y un sonido mágico.

Después de su triunfo en Paris, Casals comenzó una gira mundial presentándose en los mejores teatros del mundo con mucho éxito, catapultando así los conciertos de solistas de chelo, que antes eran exclusividad de los violinistas.

Desde muy joven Pablo leyó los escritos de Karl Marx los cuáles le iluminaron su vida y le guiaron a tener una conciencia socialista en contra de la opresión, el fascismo, o cualquier forma de explotación. Por sus nobles convicciones y luchas en favor de la humanidad se presento en recitales en 1904 en la Casa Blanca; invitado por el presidente Theodore Roosevelt, luego en 1958 para los miembros de las Naciones Unidas, y en 1961 otra vez en la Casa Blanca homenajeado por su amigo el presidente J. F. Kenendy.

Durante la guerra civil de Franco Casals fue agredido varias veces y detenido por los guardias que después de darse cuenta de quién era se llenaban de vergüenza y lo dejaban ir; muchos de sus vecinos no tuvieron esa suerte y desaparecieron para siempre.

Fue obligado a exiliarse en el extranjero y rehusó volver a tocar en España y en cualquier país que reconociera la dictadura de Franco. Él entendió que su arte era más que una mera forma de expresión, y de vivir cómodamente; dedicó su vida a luchar contra la injusticia. Cuántos de nuestros artistas se han sublevado contra un Estado en el que la corrupción, las componendas, la desigualdad social, anarquismo y violencia mantienen al país en el subdesarrollo continuo. No basta con hacer canciones al ambiente e imitar los estilos que nos meten las corporaciones del mundo pop, o conformarnos con el egocentrista dicho “porque yo ya arregle mi situación”. El arte como diría Bertolt Brecht tiene que tener un propósito como bastión e inspiración para que el ser humano busque las soluciones inmediatas en la sociedad en que nos tocó vivir. Muchos en contraposición dirán que el arte tiene que ser universal y que no puede encasillarse en dogmas sociales y políticos. Desafortunadamente en la sociedad nuestra, necesitamos ser críticos del inhumano entorno social en que vivimos, simplemente porque ya que no podemos seguir indiferentes al sufrimiento de nuestros semejantes. Aunado a esto me pregunto de qué les ha valido a algunos artistas nacionales haber estudiado en el extranjero, regresado a la patria, si nunca lograron formar absolutamente nada en la Hibueras que les vio nacer. Sus vidas estériles sólo fueron para  sobresalir en las fiestas de la sociedad, el premio nacional de arte y las fotos en los periódicos.

Casals fue admirado por los cellistas más sobresalientes de su época; Popper, Piatigorsky, y Rostropovich entre muchos otros. Después de haber vivido en el apogeo cosmopolita de Europa Pablo se enamoró de Puerto Rico el país de su madre y ahí fundó el Festival Casals; uno de las más importantes vertientes artísticas de este hemisferio. Fundó también el Conservatorio de Música y la Sinfónica Nacional de Puerto Rico. Viajó por muchas partes del mundo tocando su composición El Oratorio del Pesebre, con el cual proponía una sociedad más justa y un mundo de armonía y Paz.

Violinista, director de orquesta y compositor *

Julio17, 2007

Atlanta, GA/USA

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El Arte Musical, Fuente de Transformación

A los ministros de Cultura y Educación

Sergio Rodríguez *

 

“Todo lo que gira alrededor del universo,

gira alrededor de la música”

Confucio

El Teatro Londinense abarrotado en su capacidad gritaba vivas y bravos a los músicos de la Sinfónica Juvenil Simón Bolívar. Jamás se imaginaron que un país latinoamericano les podría presentar un concierto de eruditos niveles artísticos, sobretodo a un país con una histórica y formidable tradición cultural.

El programa sinfónico para niños y jóvenes financiado por el Estado Venezolano es un movimiento revolucionario que ha cambiado el futuro de miles de jóvenes que por otro lado no tendrían las oportunidades más que la cruenta violencia, abandono social, drogadicción, deserción escolar, maras e indolencia.

Este proyecto sinfónico, con cerca de treinta años, único en el mundo porque está dirigido a todos los niños y jóvenes de menos recursos y organizado en cada parte del país, está convirtiendo a Venezuela en un ejemplo certero de que cuando se invierte en la niñez se está creando el futuro. Los resultados y dimensiones de esta obra musical juvenil están activando a nivel mundial la gran importancia que el Estado tiene de fomentar continua y sostenidamente la educación artística entre la juventud. Porque el arte humaniza y crea esperanzas, debe de ser dirigido a todos los infantes y no solamente a la élite clasista. El arte no debe ser secundario y tomado puerilmente como un ente de entretenimiento sino como principal bastión de cambios trascendentales en el centro de nuestra humanidad.

Desde esta palestra venimos gritando acerca de la imperiosa necesidad de que el Estado desarrolle un programa sinfónico dirigido a los infantes de toda nuestra Hibueras. Las maras y la ola de violencia no existirían y sólo quedarían en el recuerdo como una terrible pesadilla que pudo haberse evitado.

Desde el principio de los tiempos en la lejana Grecia ya Platón había disertado que para poder comenzar a estudiar las ciencias y matemáticas, en el principio  de la educación, se tenía primero que estudiar la música.

Es hoy y no mañana que Honduras necesita de decisiones que comiencen a sembrar a través del Estado el arte para nuestros hijos. Así estaríamos creando un mejor hondureño con la  disciplina, sensibilidad e inteligencia que los llevaría a ser hombres dignos y sensibles a nuestros problemas más inmediatos, llegarían a ser los lideres que no tenemos, sin la avaricia y el alma corrompida de haber nacido en una sociedad seca y muerta de esperanzas, tendríamos un presidente que fuese Maestro y con su batuta y armoniosa dirección moldearía los mejores destinos que merecemos todos.

Los diputados habrían aprendido del trabajo en conjunto y no individualista, habrían aprendido que si la sección de la PN no toca bien, el grupo del hemiciclo sería una orquesta sin ritmo y afinación.

Los líderes salidos de este proyecto musical no solamente serían artistas también podrían ser los ministros de Cultura, de Educación, los CEO de la ENNE, Hondutel etc. Serían los brillantes embajadores que no tenemos. Trabajaríamos todos por una sociedad más justa y equitativa. Habría frijoles para todos y en las alegrías sonaría una sinfonía nacional en la que nos orgullescamos de esta maravillosa herencia que es Honduras, en las tristezas tocaríamos los acordes de esperanzan que llena el alma de solidaridad y continuaríamos nuestro andar hasta el final de nuestros días con el alma plena de que dejamos huellas para la posteridad del mundo.

El arte ya no es un ente secundario y olvidado por los políticos, es hoy la fuerza y esperanza de un pueblo, es el espíritu que mueve y desarrolla un país. Es el  mejor regalo que les debemos a nuestros hijos. Sus corazones se les ensancharían de dignidad y orgullo, de saber que tienen la capacidad de poder expresarse y dominar con su intelecto lo difícil de llegar a ser un artista, y se volverían cachetones de saber que la sociedad les quiere y les aprecia; serían felices.

 

Violinista, compositor y director de orquestas *

Atlanta, GA

Septiembre 1, 2007

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Sinfónica de Atlanta Bajo la Batuta de Pinchas Zukerman

 

Sergio Rodríguez *

Comenzaba la primera parte del programa, y aunque los chelos sincronizaban con el mismo movimiento del arco de las violas, no puedo dejar de leer este escrito que encontré entre las páginas de un viejo libro de la familia.

“…Con las primeras heladas del otoño y mientras las hojas comienzan a caerse en esta metrópoli de Georgia, la música del compacto grupo sinfónico de Atlanta con un programa de aires franceses, nos crisparon el alma en un soberbio concierto dirigido por uno de los directores de orquestas más cotizados del mundo artístico; el Maestro Pinchas Zukerman.

El concierto se inició con la sinfonía número 89 en sol menor La Poule (1785) de Joseph Haydn (1732-1809). Al primer acorde lanzado bajo la batuta de Zukerman y los sonidos que emanaban de los exclusivos músicos de esta orquesta, respiramos profundamente con el agrado complaciente de que ésta sería una noche armoniosa de finos quilates.

En el primer movimiento y al ostinato en pianisimo de las cuerdas -en contrapunto- no dejaba de pensar en el grato preludio con el encuentro en el restaurante italiano Ipolitos, donde estuvimos con el chelista José Dubón y el Lic. Carlos Urbizo. La tertulia se concentró en el apasionante debate político que Don  Carlos esta repicando por todos sus poros acerca de derogar los artículos 108 y 116 de la ley electoral; la cual ha mantenido al estado hondureño bajo la continua y corrupta manipulación disonante de nuestra insípida democracia. Estos artículos cacofónicos le dan la autoridad legal a los dueños de los partidos nacionales de poner a todos sus aliados políticos y económicos en la bandeja de las planillas electorales a dedo, en detrimento de las aspiraciones individuales de cualquier hondureño que quisiera llegar a ser un líder político nada más que con sus méritos personales y su honradez.

En la democracia musical cada sección de la orquesta está atenta a concertar con todos los miembros en busca del mejor ensamble y afinación. El maestro líder guía al grupo con la sabiduría estética de moldear una obra artística. La batuta de Zukerman se movía con la misma maestría con la que toca el violín. Los músicos le seguían y coadyuvaban a volver a revivir esta obra de Haydn. La orquesta transformada en grupo clásico pequeña, como música de cámara, permitió a los artistas poder expresarse individualmente y contribuir como solistas a la creación musical de La Poule

Después de los aplausos de la primera pieza del programa, hizo su entrada al stage la violinista Viviane Hagner a la mano de un Stradivarius Sasserno creado en 1717. A sus 30 años la señorita Hagner ya es una consagrada diva del violín, se ha presentado en conciertos con las principales orquestas del mundo. Su introducción del poema para violín y orquesta, Opus 28 (1863) de Ernest Chausson (1855-1899) con una  difícil larga línea melódica  -que necesita de una madurez y técnica musical que le dé continuidad- fue ejecutada con la precisión de un virtuoso cirujano cardiólogo. La sólida destreza y el porte de una belleza física angelical ayudaban a mantener a la silenciosa audiencia  concentrada en cada respiro y fraseo de la violinista. A veces creíamos estar frente a Anne-Sophie Mutter.

Al terminar el exquisito y sensual poema de Chausson al estilo de los mejores chef franceses vino la Introducción et Rondo Capriccioso para violín y orquesta Opus 28 (1863) de Camille Saint Saëns (1835-1921). El sonido del stradivarius y los diestros dedos sobre el diapasón más el arco sobre las cuerdas producían una fidelidad melodiosa que fluía a lo largo y ancho de todo los rincones de este monumental Symphony Hall. Con varias de las cerdas reventadas por la continua furia artística y virtuosística de esta obra, Ms. Hagner dejó a la audiencia gritando a voces bravos y que por favor les diera un ancore. La diva Hagner con la caridad de vernos desahuciados nos premió con un  Paganiana de Milstein; tocó con increíble maestría y musicalidad al igual que los mejores monstruos del violín.

Luego del Intermedio escuchamos la gigantesca Sinfonía número 3 en do menor, Opus 78 (1886) de Camille Saint Saëns El Órgano. Con cerca de ochenta músicos en el escenario, un piano de cola y un órgano tocado por el versátil atlatense Peter Marshall y la fuerza lírica y espectacular del maestro Zukerman levitó a la sinfónica a crear uno de los mejores conciertos de esta temporada. Cada artista daba el todo por ejecutar a perfección los difíciles pasajes contrapuntísticos de la obra. Los violines con una suntuosa furia en la cuerda sol le daban el color tonal que el maestro inspiraba. Pinchas Zukerman, como si fuera el último minuto de su vida se abalanzó con batuta en mano sobre los clímax de los grandiosos brotes de melodías de todas las secciones. Su dirección llevaba la seguridad de alguien que conduce un coche de caballos de pura sangre en loco tropel. Al último correr delirante de los pasajes y el sonido monumental del órgano la audiencia saltó de las butacas silbando y gritando vivas y  bravos a los músicos del Atlanta Symphony Orchestra”.

-         Han pasado cerca de cien años desde la publicación de este viejo artículo y qué coincidencia, hoy también nuestra orquesta nacional ha tocado el concierto de Órgano de Saint Saëns, afuera la estatua de Morazán se mantiene erguida un poco cagada por las palomas. Con mis hijos de la mano caminamos de regreso a nuestra casa sin ningún temor de nada, hoy Honduras es parte de la unión Centroamericana y con una democracia que nació irónicamente -según este escrito- de la corrupta época en la que los dueños de los partidos (los empresarios y políticos) se distribuían el poder del estado. A lo mejor esto es ficticio, lo extraño es que no recuerdo quién fue el director del concierto…

 

Violinista, compositor y director de orquesta*

Atlanta, GA/USA

Octubre 15, 2007

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Maestro Ludovic Morlot dirige la Orquesta Sinfónica de Chicago

Por Sergio Rodríguez *

La nieve había dejado su manto blanco sobre esta bella ciudad de rascacielos. Chicago parece un calidoscopio de obras de arte, cada edificio tiene su propio carácter y personalidad. Sus calles limpias y ordenadas, su gente la más amable y gentil de esta unión americana; “The midwest mentality”

Hoy dirige la admirable Orquesta Sinfónica de Chicago el Maestro Ludovic Morlot. Reconocido como unos de los innovadores directores de orquestas de esta generación, quien ha marcado con su vigoroso estilo una técnica de batuta en la que enlaza cada sonido moldeando una obra de arte, algo así como las manos  finas de un alfarero.

Mientras la orquesta esta calentado en espera del maestro, estoy leyendo los periódicos de las noticias de Honduras en la cual se destaca la corrupta manipulación de las leyes electorales  en favor  del inescrupuloso político del transporte, que maquiavélicamente quiere llegar a ser presidente de esa patria dominada por los partidos cavernícolas; quienes continúan en su perpetuo saqueo de los recursos nacionales y económicos para el beneficio de sus arcas en menosprecio de una mayoría que viven en la extrema pobreza en espera que en las próximas elecciones volverán a votar por sus propios enemigos.

Los aplausos dan la bienvenida al Maestro Morlot, este sin perder un segundo marca el primer tiempo de la colección de danzas eslavas de Dvorak; Molto vivace (Op.72, No. 1), Allegretto grazioso (Op. 72, No. 2), Allegro assai (Op. 46, No. 7), y el Allegro vivace (Op.72, No. 7). Los matices son ejecutados con precisión, cada cambio de tiempo es meticulosamente seguido por cada uno de estos exclusivos músicos. Una por una las piezas fueron brotando como un manantial de colores armónicos del folklor cultural de Bohemia y Moravia. El Maestro movía enérgicamente su batuta y con su expresión penetraba en cada sección de la orquesta que concentrada le seguía  sin estropicio por darle a la música de Dvorak un nuevo aire de interpretación artística.

Después del reconocimiento del público por este exquisito coctel eslavo, Morlot sin batuta dirige ahora con sus manos, con mucha flexibilidad el sublime concierto en Do Mayor, K. 314 para oboe y orquesta de cámara de Wolfang Amadeus Mozart. Como solista el joven principal  oboísta de la sinfónica, Eugene Izotov.  Izotov con una técnica impresionante tocó los largos pasajes de notas sostenidas con la musicalidad de poder manipular los pianísimos y crescendos  de un solo respirar; como si el aire le viniese de un tanque de aire de buceo.  Las melodías de notas rápidas en semicorcheas fueron ejecutadas con la perfecta claridad que solo se ve en un estallido de fuegos artificiales en plena oscuridad de la noche. Mozart con sus apenas veintiún años la había escrito sin pensar jamás que  pasaría  a ser una de sus más excelsa obra.  Al último latido de la cadencia los aplausos fueron ensordecedores. Felizmente Izotov volvía a su silla principal con la satisfacción trascendental  de haber tocado con la música mozartiana los horizontes de los dioses.

A continuación siguió la Suite No. 2 de Georges Bizet del L’arlesienne. Escrita primeramente como música de teatro para la obra de Daudet “L’arlesienne” la cual en su estreno, no tuvo la aceptación del público, la obra fue presentada varias veces en un teatro casi vacío e irónicamente con una música tan original tal vez la más tierna del mundo. La orquesta sin ningún problema técnico se  dedicó a seguir al maestro quien le dio nuevos matices artísticos únicos, el ensamble impecable, todos en el mismo tiempo como si fuera una fusión perfecta, en el que lo más importante era la recreación musical del genio de Bizet. Los tiempos un poco más rápidos que los usuales le dieron a la obra el dinamismo triunfal como sólo la Sinfónica de Chicago sabe hacerlo.

Cerrando el Programa la suite de la opera Der Rosenkavalier, OP. 59 de Richard Strauss. Recuerdo la primera vez en mis años mozos que vi esta monumental obra con la Opera de Boston con sus traducciones al inglés. Me llamó la atención su virtuosística orquestación muy difícil de ejecutar. Desde el comienzo su canto erótico por los cornos francés y su continua expresión del amor que mana en cada uno de los personajes hacen de esta obra una de las mejores combinaciones de música y libreto- escrito por el poeta Hugo von Hofmannsthal. Esta suite es la recopilación compacta de la opera. Los músicos del grupo sinfónico la conocen muy bien; la han grabado varias veces con inmemorables directores de orquesta entre ellos Daniel Barenboim. El balance armónico  y belleza musical es comparable al estilo mozartiano. 

Al último acorde, el maestro Morlot a la par de los frenéticos aplausos de los espectadores, sale triunfante del escenario, los oyentes se levantan de sus butacas gritando vivas y bravos en espera de que salga de nuevo y así regalarle una ronda más del reconocimiento unánime de su increíble musicalidad y la de estos extraordinarios músicos de Chicago. Sin pensarlo dos veces y junto a las ovaciones, tiré los periódicos macondinos- con la satisfacción de haber roto las fotos de los corruptos manipuladores de nuestra insípida democracia- en el basurero en donde deben de estar.

*Violinista, Compositor, Director de orquesta

Atlanta, GA

Enero 10, 2008

Email: sergio.raulrodriguez.com

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La Creación de los Instrumentos de Cuerdas

Pablo Alfaro Premio al Mejor Laudero

Por Sergio Rodríguez*

 

“Escuchar por primera vez el sonido de un violín, es una sensación mágica algo así como escuchar la voz de un recién nacido” P. Alfaro

 Haber ganado varios premios internacionales en concursos de lauderia  ha lanzado a Pablo Alfaro a la palestra mundial como uno de los mejores creadores y restauradores de instrumentos de cuerdas.

Conversando  con él en su casa de Atlanta en donde también tiene su taller, me describió la historia de cómo llegó- después de haber tocado el violín profesionalmente la mayor parte de su vida- a la creación y restauración de instrumentos. 

De muy pequeño, Pablo salió de México a vivir con su tío Apolonio Arias, principal chelista en Bélgica, en donde se agenció una exclusiva educación musical en la prestigiosa Academia de Música Grety. Así también quedo marcado su principio de un largo peregrinar en el mundo.  Estando en Bélgica a sus catorce años visitó con su tío un taller de laudería en Ámsterdam que le impresionó tanto que cuando llegó a casa construyó su primer violín de cartón.

 De regreso a México se destacó como violinista en las principales orquestas  del país. Con la humildad que lo caracteriza me expreso que en este andar y por los constantes compromisos económicos también se ganaba una entrada extra dibujando caricaturas en los parques para los transeúntes.

 Así también comenzó a estudiar en la Escuela de Ladería de La Universidad  Veracruzana. Ya para los años noventa era muy reconocido como restaurador de instrumentos para los miembros de la sinfónica de Toluca.

 A la triste muerte de uno de sus mejores amigos el contrabajista Sergio Vargas, decidió hacer de su vida un cambio radical. Reflexionando se pregunto “¿si sólo me quedara un año más de vida que haría?”. Entonces, renunció a la orquesta sinfónica y decidió tocar en un cuarteto de cuerdas- con menos sueldo-, y concentrarse en lo que más le apasiona; la creación de instrumentos de cuerda y la pintura-Pablo también es un excelente pintor.

 La creación de instrumentos de cuerda requiere de estudios eruditos con los mejores restauradores y creadores del mundo. Este conocimiento es pasado de generación en generación y es ahora parte también de las academias y universidades de laudería. Hoy existen famosas escuelas de este arte predominantemente en Italia, Francia y Alemania. Muchos de los más destacados lauderos de nuestro hemisferio se formaron en estas escuelas europeas. Actualmente también existe un movimiento lauderístico muy importante en los Estado Unidos.

 El desarrollo de la creación de instrumentos de cuerda tiene sus años de gloria  en la época de los siglos diecisiete y dieciocho, bajo las manos de las familias Stradivari, Guadagnini,   Amati, y  Guarneri.

Existen muchas hipótesis del porqué estos instrumentos tienen una calidad excepcional; muchos se la atribuyen al clima muy helado de esos años que afecto el crecimiento de los arboles dándole a la madera una dureza y hegemonía que hace que estos tengan una calidad de resonancia única. Otros manifiestan que el secreto está en el biselado de la madera y conexiones. Produciendo en estos un sellado especial y una sonoridad perfecta.

 La madera que Pablo utiliza debe tener un secado como mínimo de cuatro a quince años. La constancia y evolución en su trabajo, lo ha llevado a ganar múltiples premios en concursos internacionales de laudería, entre ellos; dos primeros lugares y tres segundos, además de ser jurado en diversos concursos, conferencista, instructor, traductor, etc.

Cuando le pregunte que qué sentía cuando creaba un nuevo instrumento me dijo con los ojos húmedos:

“La creación de un instrumento lleva muchos meses a veces años, es un continuo y meticuloso trabajo en el cual converso con la madera; hacia dónde va esta creación y  que espera de mí. Al final llega a tener su propia individualidad exaltando a la humanidad” y continua “Tocar el violín es una ventaja ya que hablamos el mismo idioma”.

 Pablo a demás de su trabajo como creador y restaurador de cuerdas continuas, complementa su vida artística tocando su violín con el Maestro Juan Ramírez en el Atlanta Virtuosi. Pablo se siente muy honrado con la amistad del maestro ya que éste lo descubrió en Atlanta y le ha apoyado a ser uno de los reconocidos lauderos de esta América. Muchos de los exclusivos instrumentistas de la famosa Sinfónica de Atlanta le confían a Pablo sus valiosos instrumentos entre ellos; la concertino Cecylia Arzewski con su inigualable Petrus Guarnerius.

Pablo Alfaro es un digno representante de nuestras raíces hispanas, su obra artística no tiene fin; sus instrumentos musicales quedaran por siempre como un legado artístico a la humanidad. 

 

*Violinista, Compositor y Director de Orquestas

Atlanta, GA/USA

Junio 1, 2008

 

Sergio.raulrodriguez@gmail.com

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Concierto bajo el estado de sitio

Sergio Rodríguez*

Con muchas ilusiones arreglaba mis maletas  hacia la patria amada en donde iría a dirigir a la Filarmónica Nacional de Honduras por invitación del Maestro Jorge Mejía, cuando el domingo por la mañana del 28 de Junio al abrir las páginas de las noticias en el Internet leía los titulares con la terrible noticia de que los militares una vez más rompían el orden constitucional y  perpetraban contra nuestro pueblo un criminal golpe de estado.

A pesar de los consejos de cancelar mi presentación artística salí para Honduras con el alma contrita y la batuta en la mano.  Ya en San Pedro Sula me sorprendí de la poca o nada información que los medios dominantes ofrecían en sus canales.  En el parque sampedrano la ciudadanía comenzaba su resistencia en contra del golpe y la policía la reprimía a toletazos. En este ambiente de represión me detuve a reflexionar acerca de estos uniformados  y  me pregunte ¿Cómo es posible que un militar (Romeo Vásquez Velásquez) quien fuese preso –según el Heraldo- el dos de febrero de 1993 por ser miembro de una pandilla internacional de roba carros “los Trece”, haya seguido de manera inverosímil -contrario a la mas elemental ética profesional- en la carrera militar y más aun llegar a ser el general de todo un ejército?... Esta es, sin duda, una pregunta  que no tiene respuesta.

Recordé la poesía viva de Roberto Sosa  -en un macabro  deja vu- que treinta años atrás valientemente con estas líneas les había  hundido para siempre a estos represores de su propio pueblo Los Generales son dueños y señores de códigos, vidas y haciendas, y miembros respetados de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana…”

 

Salí para Tegucigalpa el domingo 2 de julio y pasando por Siguatepeque nos paró un retén militar. Me acordé de los años ‘ochenta’, de las desapariciones y muertes, en los que muchos ciudadanos  perdieron la vida bajo la misma excusa de los militares y los dueños de los partidos de que en este país quienes mandan son ellos y no quieren que haya reformas sociales y mucho menos una apertura democrática en la que todos los ciudadano tengamos participación:  y así de esta manera continuar con la corrupta tradición de obligarnos a votar por nuestros propios enemigos.

Entraron dos militares al bus de la Hedman y nos ordenaron a todos los hombres salir para registrarnos. Después de las correspondientes interrogaciones en las que les aseguré que era un director de orquesta con mirada sospechosa los soldados nos dejaron seguir el viaje.

En Tegus la vida parecía normal -amén de los toques de queda y de las continuas marchas de la resistencia y del cobarde asesinato del joven Isis Abed Murillo en los alrededores del Toncontín a la vista monstruosa de las cámaras de todo un mundo- su muerte no quedara impune. Los ensayos con la Sinfónica fueron muy productivos y en poco tiempo ya teníamos montado un amplio repertorio en el que también se incluía la premier de mi Obertura a Morazán y la presentación del tenor de Broadway Marco Matute.

Después de una larga estadía fuera de la patria, esta fue la primera vez que llegaba al país como director; anteriormente mis giras correspondían a presentaciones de conciertos de violín, como solista,  o con el Cuarteto Atlantis. La orquesta, en su mayoría jóvenes  -pocos los que quedaron de la vieja guardia- son muy disciplinados y estudiosos de sus instrumentos.  Me sentí muy orgulloso de estar entre ellos, conocerlos, y trabajar juntos para presentar un buen trabajo artístico.

Por razones del golpe y de los pocos turistas e  inestabilidad  social, nos cancelaron un concierto que iríamos a dar en el Hotel Honduras Maya en beneficio de la Escuela Experimental de Música. Pero finalmente nos presentamos en el Teatro Nacional Manuel Bonilla el día 14 de julio. El concierto se dio a las 6 de la tarde por eso de los toques de queda. Sin embargo el teatro estaba lleno. Cuando tocamos mi Obertura a Morazán en la que el escritor Eduardo Bähr narrabaen voz off su introducción acerca de nuestro héroe y mientras las cuerdas tocaban en mi técnica innovadora anti V-B; anti vibrato y anti arco en la que el arco se ejecuta horizontalmente mientras la mano izquierda los dedos sobre las cuerdas ad libitum no las dejan vibrar produciendo un sonido etéreo, el maestro Bähr personificaba la voz de Morazán logrando sintetizar con la fuerza de su pluma la vida y obra del paladín americano en apenas dos partes de dos minutos cada una. Cada párrafo que surgía de la voz de Morazán (interpretada intensamente por Bahr; como querer revivir con su actuación la mismísima voz de nuestro héroe) nos estremecía de aliento, porque su mensaje es más vigente hoy más que antes ya que Honduras vive otra vez un golpe militar. Y con estas palabras y la fuerza de la música dicha por Bähr sentenció a los usurpadores: “Con voz débil, pero firme, hago la reclamación que quedará para siempre en la historia de los hombres valientes, mas no de los cobardes: ¡Aún estoy vivo! Mi voz es la respuesta del ideal ante las ráfagas de la traición”. 

Mi obertura con visiones cinematográficas la comencé a concebir cuando Hispano Durón tenía como proyecto el de llevar al cine la vida de nuestro héroe centroamericano. La obra refleja la sencillez y dignidad de los campesinos a los que Morazán admiraba y protegía; refleja  la soledad y tribulación de un hombre en espera de su asesinato  anunciado, las luchas que libró contra la oligarquía y la iglesia que hoy nuevamente vuelve a traicionar a su pueblo apoyando un golpe de estado. También refleja los ideales de Morazán de seguir en su lucha eterna por edificar una patria en la que se beneficien todos; los más humildes y excluidos; una patria libre, justa y respetada.

Volviendo a la música, al final después de que el corno (quien es el alma de Morazán) da su último aliento melódico, y que fluye por el espacio sideral,  el reconocimiento del público fue frenético. Ahí todos de pie sin importar sus diferencias entre el caos político, se sintieron identificados como fraternos hondureños y con las palmas y bravos fuimos un solo pueblo, cuando en medio de mi Obertura se escuchaba la voz de Morazán (Interpretada por Bähr): “Ahora soy un héroe intemporal. Estoy en la conciencia de los hombres libres del mundo.

Vosotros podéis escucharme porque, si alguna vez se hubiese de dar corporeidad al alma y al espíritu, lo será con la sangre de la música. La música que oís y os penetra, la música que os conmociona, la música que os recuerda vuestra deuda conmigo, con mi vida, con mi muerte y con mi sacrificio. La música que os habrá de repetir, por siempre:

 “¡Aún estoy vivo!” 

 

*Violinista, compositor, director de orquesta
Atlanta, GA
Septiembre 10, 2009
sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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Gustavo Dudamel; entre la cacofonía disonante de un mundo para todos dividido.

Por Sergio Rodríguez *

Desde Venezuela y entre sus artistas esparcidos por el mundo se escuchan voces altisonantes de la actitud que Gustavo Dudamel-uno de los más importantes directores de orquesta de este orbe- debería tomar frente a los acontecimientos políticos de la Republica Bolivariana de Venezuela.

La oposición derechista le exige que se pronuncie en contra del gobierno “represivo” de Maduro mientras los que apoyan al gobierno, que denuncie a la violenta oposición que además de tomarse las calles, han incendiado edificios del gobierno, centros culturales y  universidades. Además con sus famosas guarimbas la muerte de varios de sus conciudadanos. Este movimiento de protesta en contra de un Estado democrático busca también a través de las redes sociales desestabilizar el gobierno socialista de Maduro y lograr así asirse del poder ya que en las elecciones presidenciales, la mayoría del  pueblo prefiere el modelo implantado por Hugo Chávez Frías; el socialismo siglo XXI.

Dudamel es producto del “Sistema”; una institución de educación musical y de transformación social. Este instituto es financiado por el Estado de Venezuela y que tuvo su principal aliado el expresidente Hugo Chaves Frías con una asignación presupuestaria que rebalsa su presupuesto anual. El Sistema educa a miles de jóvenes de módicos recursos en todas las ciudades venezolanas. Tiene cerca de 125 orquestas juveniles y una cantidad envidiable de 31 orquestas sinfónicas en todo el país!

Las protestas en Venezuela la mayoría nacen en los barrios ricos de la capital. La clase opulenta de la sociedad Venezolana ve con prejuicios a sus ciudadanos más humildes. Algo así como  en La republica de Honduras llaman a la resistencia- en contra del golpe de Estado- de “chucos y violentos”.

El mundo de las artes (fine Arts) es considerado  por pertenecer a las elites de las sociedades avanzadas. La elite Venezolana no apoya el movimiento social musical del Sistema. Ya que estos van dirigidos a la juventud que despectivamente  llaman “marginales”.

Esta violencia de la derecha va dirigida a todas las personas que opinan diferente a la oposición y sus aliados en las redes optan por ignorar los errores cometidos contra gente inocente como el vil asalto al Maestro de la Sinfónica de Maracaibo Havid Sánchez  que cuando éste estaba queriendo limpiar las guarimbas cerca de sus casa, los jóvenes “libertarios” lo atacaron con piedras y hasta le quisieron quemar  la mascota de la familia.

Otros critican a Dudamel por no imitar la actitud digna que tuvo el famoso insigne Maestro Pablo Casals quién con su violonchelo y música se exilió de España en los años de la dictadura de Franco y juró nunca volver hasta que el usurpador dictador fuera derrotado. Esta comparación es de por sí injusta ya que la historia de España y Venezuela son completamente diferentes. En España sí hubo una dictadura. Franco fue aliado de los Nazis y también  creo sus propios campos de concentración, en los primeros años de esta barbarie murieron cerca de doscientos mil ciudadanos y millones se fueron al exilio.

En Venezuela, existe una democracia y un sistema electoral de las más transparentes del mundo; como lo ha certificado el Centro Carter de Estados Unidos y muchos otros países. En las pasadas elecciones quedó claro que aunque Maduro fue el ganador, hay muchos en la oposición que quieren un rumbo político diferente. Sin embargo esta oposición no es apoyada por la otra mayoría del pueblo y  aun así, estos buscan revertir las elecciones a través de la lucha violenta del caos social.

Las sociedades como la de Venezuela se pueden comparar con el funcionamiento de una orquesta sinfónica. Existen en la orquesta una diversidad de instrumentos con sus individuales colores tonales. Armónicamente las obras musicales se mueven entre modulaciones cromáticas consonantes y disonantes,  sin embargo todas estas diferencias trabajan en conjunto para lograr un producto genuino que humaniza a la humanidad.

Dudamel es producto del Sistema Musical, no puede parcializarse en favor de la oposición ni a la del gobierno en turno. Dudamel es hijo de la República Bolivariana y se debe a todos. Él está en contra de la violencia y a favor de la paz. Gustavo ama a Venezuela y vislumbra después de esta cacofonía social, una patria unida, en paz, rica y próspera para todos.

*Violinista, director de orquesta y compositor

Atlanta, GA

14 de abril de 2014

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sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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Mal de ojo (Ky-1992 antes del proyecto GENOME)

Sergio Rodriguez

                 Pasábamos los días en penumbra, el sol había desaparecido. Eran días estáticos, no se movían las plantas y caminábamos sin fuerza ni razón. Nadie supo como ni cuando los acontecimientos que aquí describo - sin la certeza de terminar - se adueñaron de nuestras vidas. Mientras el mundo evolucionaba en la busca de la materia original y el poder del universo cósmico, las primicias del final de los días se concentraban en nuestro pequeño espacio, de lo que ahora era la matriz de experimentación humana del Ultra Sistema Mundi. Después de la concretización científica del proyecto “GENOME”, la cual meticulosamente delineo el mapa y la manipulación de los genes humanos.  Todo recién nacido era cegado permanentemente y enlatado en pequeños recipientes conectados con el ciber espacio de la verdad universal, con el extraño propósito de crear, como le llamaban ellos “computadoras humanas”.

Crecimos con la convicción que éramos felices y nuestro pueblo él más bello del mundo, sus calles angostas empedradas y limpias, extendíanse como enredaderas en los recodos de nuestra vecindad. El río San Juan aportaba su inmensa alegría de aguas vivas y perfumadas, se esparcía cantando alrededor de lo que era entonces Santa Felicidad de la Cruz – como se hacia llamar  nuestro pueblo en los días del comienzo. En su recorrido sin cesar mas el susurro de los pinos, fluía una maravillosa sinfonía, e impregnaba con su bruma el permanente rocío de la pura frescura; árboles, aves, plantas, animales, y niños adornaban en millares su rivera.

Todo empezó misteriosamente entre días fríos, de enero 6, recién habían pasado las pascuas, se comentaba en el pueblo con gran asombro, la desproporcionada barriga de Doña Chepa Gutiérrez. Vivía ella en la última cuadra, cerca del palo de almendro, su casa ensombrecida por el moho y el descuido, contrastaba con la pureza del lugar. Era costumbre de la población, a buena mañana  y después del correspondiente café con leche, azucarado hasta los dientes, barrer en alegre canto la vecindad. Con seguridad caminábamos descalzos, con el placer intimo de mantener el contacto humano del universo en los pies. Doña Chepa la loca, apodada cariñosamente, no tenia familia, su esposo había muerto fácilmente en las luchas contra las súper fuerzas del Ultra Sistema Mundi. En soledad vivía de la venta de mangos verdes y guayabas en miel, con sus 75 años vividos a nadie se le ocurrió que estaba embarazada, se decía entonces que le había hecho mal de ojo. Lo mismo dijeron del hijo de Don Filomeo Chinchín, quien había dejado este mundo; apenas comenzara la escuela, hacia el blanco reino de los cielos. Amaneció meado en su catre, sin vida, con lombrices que borbollaban algaravillosas por todos los orificios de su triste cara angelical; le habían hecho mal de ojo.

Pasado el eclipse lunar, y después de la violenta insurrección de nuestro pueblo contra la experimentación humana, y en espera como lo anunciaban por la radio de un severo castigo como el de Gomorra, llovía a torrentes, el cielo estaba ensombrecido de un color grisáceo nunca visto, hacia pensar en el fin del mundo. El San Juan habiase salido; árboles, maleza, botellas, y un sinfín de cosas y animales muertos flotaban arrastras en las vertiginosas corrientes negras a través de Santa Felicidad de la Cruz. Una estruendosa explosión, similar a la de mil relámpagos se ilumino en el cielo, descargándose poderosamente en la frágil casa de Doña Chepa la loca. Inmediatamente el cielo se aclaro, el viento dejo de soplar, el río sin vida no se movía, con los ojos abiertos y sin poder mirar y el corazón detenido, quedamos por un largo espacio de segundos. De la destruida casa de Doña Chepa se oyó el lloriqueo profundo de un recién nacido, su grito semejaba el horroroso crujir de vidrios en trituración.

                Comenzamos a envejecer rápidamente, los árboles se habían secado, todo era estéril y mal viviente. Un  hedor a mierda purificaba el ambiente de seres humanos en putrefacción…nos habían hecho mal de ojo…

 

 

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Música Ardiente

 Caminos del Inca

Sergio Rodríguez *

 

Con este soberbio titulo la Sinfónica de Atlanta lanzó un festival de música suramericana -único en el mundo de la música clásica –  para los melómanos de esta metrópoli de Atlantis. El festival con diferentes grupos musicales de América del sur se desarrolló desde el  25 de Mayo hasta el 6 junio de este mismo año.

No imaginé que el teatro estaría con todas las butacas llenas (sólo visto en los conciertos de Itzhak Perlman o Joshua Bell) por parte de un público en busca de nuevas alternativas de música instrumental, con ansias de descubrir las obras de los vecinos de América del Sur que por muchos años han estado escondidos y nublados por la exclusividad de la música europea.

Este programa exclusivo del joven director de orquesta el Maestro Miguel Harth-Bedoya, director de la Sinfónica de Forth Ward Texas, y que orgullosamente ha dirigido a las mejores orquestas del mundo; está ayudando a lanzar a la palestra mundial la música viva y ardiente de sur América e implícitamente la de toda Latinoamérica. Cabe destacar que el Maestro Harth-Bedoya posee una musicalidad y expresión de batuta natural; sus movimientos son elegantes y llenos de sensibilidad. 

Esta nueva ideología de confraternidad está tal vez motivada por la filosofía de cambio que el presidente Obama está promulgando en el mundo y en su propio país. Hoy el orbe anda en busca de conocerse, de integrarse, de cortar barreras y de crear un dogma de hermandad entre todos los hombres. Juan Ramírez manifiesta “que éste también es un mensaje para los compositores estadounidenses de que aquí en esta América están las raíces diversas de cultura en la que pueden basar sus obras sin tener que copiar los movimientos europeos de una música basada en ejercicios del intelecto y no el artístico”. Ya hace muchos años el propio Dvorak se los reveló en su sinfónica del nuevo mundo y el cuarteto americano.

El programa se inició con El Cóndor Pasa, del compositor peruano Daniel Alomía Robles (1871-1942) en un arreglo de Alberto González. El Cóndor Pasa es una pieza de la que varios países del sur afirman su autoría; además, y  para colmo de males plagiada por el dúo Simon & Garfunkel.

La obra comienza en contrapunto con proyecciones visuales del Machu Picho y los Andes peruanos con una introducción de flautas y palos de lluvia.  La orquestación es liviana; destaca el color tonal de las cuerdas, sin despojarle de su originalidad, y de zampoñas andinas (como me lo manifestó más tarde nuestro amigo Bedoya). Este efecto visual y musical  indujo en los oyentes un sentimiento de levitación como si se estuviera viendo desde las alturas algo así como el mismo vuelo del Cóndor.  

El programa continuo con música del compositor español Baltasar Martínez y Compañon (1738-1797) (compositores americanos de la época de Mozart): Colección de Música Virreinal (1783; tres danzas con inclusión de instrumentos típicos del sur. Estas piezas reflejan la vida diaria y festividades de la ciudad de Trujillo. Su orquestación de líneas melódicas claras, con manifestaciones del barroco, fluyen con la pasividad y la pureza de la gente de Trujillo.

El programa da un salto abrupto hacia el futuro con la música de Diego Luzuriaga (b. 1955) con su obra Responsorio (2000) que, como su nombre lo indica, es un ritual de danzas en las que la melodía entre solistas y orquesta se “call and response”; basada en canciones del folklore ecuatoriano.

Antes del intermedio se presentó la obra Tono Poético para Flauta y Orquesta  (2004), de Gabriela Lena Frank (b. 1972), que tuvo como solista invitada a la flautista Jessica Warren –Acosta; quien posee una técnica de flauta impresionante que va desde la claridad clásica a los efectos de sonido  de las flautas incas. La obra en sí cuenta la historia mística del dios Illapa que con las flautas de bambú describe un día típico en sus montañas y  al final en un guiño de ojo yuxtapuestamente con los colores visuales decide que el día ya terminó.

La segunda parte del programa la abrió el compositor Osvaldo Golijov (b. 1960), con su lírica obra Mariel (2008); basada en la experiencia del accidente de un amigo que perdió a su esposa y su memoria quedó congelada en el tiempo. Actuó como solista el maestro Christopher Rex. La obra es un canto a la incertidumbre, a la soledad, a la impotencia, a las memorias vividas de ese amor que ya no está... Él mismo, sobreviviente de cáncer, pudo entender y transmitir con su violonchelo ése diluvio de sentimientos que la posibilidad de la muerte nos hace experimentar; Rex tocó con una musicalidad y precisión artística semejante a un fino diamante, sus dedos se desbordaban sobre el diapasón del cello al igual que un niño en los brazos de su madre.

Caminos del Inca continuó con la obra Preludio No. 1 (1905), creación de Alfonso Leng (1894-1974) en un torrente de melodías que se sincronizaban con los efectos abstractos visuales que las dos pantallas a los lados del escenario desplegaban.

El final tuvo que terminar con una Fiesta (2007), del compositor Jimmy Lopez (b. 1978), basada en ritmos variados que vienen desde lo caribeño al ritmo techno pops. La orquestación y el desarrollo de esta obra pusieron a bailar a los eminentes músicos de la Sinfónica de Atlanta, esto sin dejar de ser también música para escuchar. Al final los aplausos del público de pie por una largo rato obligó al Maestro Bedoya a regalarnos una muestra más del sabor ardiente de la música suramericana. ¡Bravo Maestro!

* Violinista, director y compositor

Junio6, 2009

Atlanta, GA, USA

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sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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Sche-hra –z a-da

“Mira coma va rumbeando”

(Las Kétchup Girls)

Sergio Rodríguez *

Movimiento adagio reflexivo

Ella dijo:

“… Habían pasado mil noches, el sultán un tanto agotado por los increíbles cuentos de Dazarahshe, comenzó a divagarse y su pensamiento se remontó a los primeros días de cuando su ahora vieja esposa lo había seducido a respetarle la vida. -si por lo menos hubiese aprendido a tocar la cítara…  O, mejor, qué hubiera pasado si en mi gran misericordia en vez del degüello les hubieran cercenado el clítoris…Se preguntó él.

Otros hablaban de unos miles de cuentos fantásticos  en forma de telaraña que nunca terminan; un plagio de la Penélope de Ulises o  algo así como las obras de Mozart en la que las líneas melódicas son el comienzo de otra. Recuerden- por ejemplo, dijo uno- el segundo movimiento del concierto para violín  número tres en el que la primera línea melódica se extiende y retarda su resolución, como una hoja que se desprende de un árbol y que en esencia vuela en espiral  hasta finalmente caer para luego volverse a levantar”.

Movimiento demagogo lento

“…Otro de pensamiento político correcto se pronunciaba mal de estos cuentos ya que estos- decía - describen también la inclinación machista de una sociedad en la que la  mujer es tratada como un desechable artículo sexual  para servir al hombre; tendencia radical que aun hoy en pleno siglo veintiuno sigue vigente en el maltrato hacia las féminas en todo el globo terráqueo.

Otro de tendencia despechada- tal vez por un mal divorcio -se pronunciaba  en que  la Dazarahshe además de ser descrita como una fémina de mucha inteligencia también deja ver su simbolismo cliché de que la mujer es de tendencia manipuladora.  Otro y para  no quedarse atrás en las opiniones de estos ilustres -el historiador-  exteriorizó la influencia de estas historias en el nuevo mundo que descubrió un italiano llamado Cristóbal Colón, en el que  mientras los nativos  del norte andaban con tapa rabos, los incas y mayas sacrificaban vírgenes para los dioses. En ese momento el sultán ya dormía y ella se calló discretamente…”

Movimiento sinfónico

Ella dijo:

…”Otro de línea moderna manifestaba que esta obra es una recopilación de la narración oral de miles de tradiciones entre muchos países del oriente medio. Es también la vena de los movimientos literarios  desde el realismo  mágico hasta el usufructo de Walt Disney  y la baldía creación del cine de Hollywood. No se olviden del ‘chaparro’ Antonio Banderas y de su denigrante actuación del Zorro. “Me cago en la hostia…”, dijo otro; y qué hay de la contribución musical que estas historietas han inspirado, sin ir muy lejos tenemos al marinero  de Rimsky-Korsakov  con su exótica obra de poema sinfónico Dazarahshe  y  al impresionista Maurece Ravel con su obra  Shéhérazade  llena de armonía jazziana y pentatonal.

 

Poco a poco crescendo e piu Inttelletuale

Ella dijo:

Otro muy erudito en los movimientos sociales manifestaba la continua aplicación de estas historias en la vida moderna.  ”Mantenemos una actitud a la vida al estilo kétchup. Queremos un inmediato estímulo en nuestras vidas; Por el Internet  vemos las imágenes pasar y dar la información a flashazos digitales. Ya no queremos tratar de ganarnos el amor con un ramo de rosas sino más bien en una rápida navegación digital en busca de ese alguien right. Ya nuestros hijos se fabrican por el súper highway; uno decide con la manipulación del DNA y semen congelado el  color,  raza y sexo del chigüín.

En este momento de su narración, ella vio aparecer la mañana, y se calló discretamente mientras textuaba con  su blackberry al amante libidinoso que le deleita las mañanas…

 

Violinista, compositor y director de orquestas *

Atlanta, GA

Junio 12, 2009

sergio.raulrodriguez@gmail.com

 

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